Texto_Juan Antonio Gómez
¿Lo primero que salta a la vista? Su estética rollo holandés. Elegante, cómoda, con ese aire de “yo pedaleo porque quiero, no porque me toque”. Pero que no te engañe su pinta chill: bajo el marco hay potencia de sobra (250W o 350W), y te puedes marcar rutas de hasta 100 km sin despeinarte.
¿Y si llueve? Guardabarros de aluminio. ¿Y si hay baches? Horquilla de suspensión con bloqueo, por si te apetece ajustar cómo sientes el camino. ¿Y si pinchas? Bueno, neumáticos con Kevlar para que eso no pase. Básicamente, la AIR 28 está pensada para la ciudad, el campo, el paseo dominguero o el día de furia contra el tráfico.



¿Más juguetes? Pantalla a color de 3,5 pulgadas, que te muestra lo esencial sin que tengas que hacer malabares. Manillar flexible que cuida tus muñecas. Y cero dramas con el mantenimiento: hasta 30.000 km sin preocuparte por nada más que cargarla (unas 4-6 horitas y lista para la acción).
Ah, y todo esto desde 1.499 €. No está nada mal si lo piensas: estilo, autonomía, músculo silencioso... y ese puntito de “mira qué bici tan guapa llevo”.