Contrabando de altura para frenar el VIH en Brasil

De esto, y otras tantas cosas importantes, trata la nueva coproducción de HBO Max.

Un estreno de lo más esperado que nos vuelve a retrotraer a los muy versionados años 80 y a esa crisis del VIH que asoló el mundo y que, también, pegó muy fuerte en Brasil. De este modo, el nuevo proyecto de la cadena de streaming nos acerca, en Las máscaras de oxígeno no caerán automáticamente, a un momento crucial (basado en hechos reales) de este terremoto virulento que dejó atrás a numerosas vidas, pero que también salvó a muchas otras gracias a un grupo de auxiliares de vuelo y un trabajador de un club nocturno, que no quisieron cruzarse de brazos. 

Así, esta miniserie de cinco capítulos dirigida por Marcelo Gomes (con algún episodio dirigido por Carol Minêm) sigue los pasos de los actores Johnny Massaro y Bruna Linzmeyer (los tripulantes de cabina) y de Ícaro Silva (el trabajador del club) y en su lucha para frenar la despiadada crisis del SIDA contrabandeando con el medicamento AZT, por la falta de acceso legal al tratamiento en el país, con el fin de intentar contener su evolución. 

Una aventura clandestina frente a la impasibilidad de un Gobierno, que miraba para otro lado, y el desasosiego de víctimas y familias que iban perdiendo la esperanza. Una proeza cargada de resistencia y solidaridad frente a la urgencia de parar el chorreo de vidas que se iban quedando en las camas de hospital, un auténtico homenaje a aquellos hombres y mujeres desinteresados que lo ariesgaron todo para que los enferrmos recibieran su tratamiento, costara lo que costara. 

Una serie que no llega sola, sino que viene acompañada por la Mención Honorífica de la Queer Media Society y los premios en el Festival Luna de Valencia, incluyendo Mejor Serie de TV, guion y sonido, y que es, sin duda, una serie tan necesaria como ese segundo mojito que te estás tomando ahora mismo.

¿Cuándo se estrena? El próximo 31 de agosto. Este domingo, vaya. 

 

Texto_Bru Romero