Texto_Juan Antonio Gómez, DEAR director
Hace cinco inviernos nos contaste tus aventuras en Los Ángeles. ¿Lo recuerdas?
Claro que sí, ja, ja, ja. Me acuerdo muchísimo, sobre todo del revuelo que se montó cuando dije en tono de broma que Julia Roberts era una de mis mejores amigas. Aquello se descontroló y tuve que pasar semanas desmintiéndolo y explicando que simplemente habíamos coincidido en un rodaje. No éramos amigos, obviamente, pero conocerla durante un rodaje me hizo una ilusión enorme. Fue una experiencia muy divertida y muy loca.
¿Hubo un tercer viaje?
No. Justo cuando volví, Netflix aterrizó en España y la industria cambió por completo. Empecé a enlazar rodaje tras rodaje y no he parado desde entonces. No echo de menos Los Ángeles porque aquí estoy muy bien, muy ocupado y muy agradecido, aunque no te voy a negar que, si me llamaran, iría encantado. Me siento muy afortunado de poder trabajar tanto en España y ojalá siga siendo así durante muchos años.


Poco antes de dedicarte la portada, participaste en MasterChef Celebrity y quedaste segundo. Muchos pensábamos que ganarías.
Yo qué sé, ja, ja, ja. Eso habría que preguntárselo a los jueces. Yo intento creer en el juego justo y, si hay cosas internas, no me competen. A mí la experiencia me vino genial y la disfruté muchísimo. Siempre digo que el segundo puesto me vino muy bien porque jugué, me lo pasé increíble y mi madre lo disfrutó una barbaridad. Para mí, el gran premio fue verla feliz allí. Después volví a mi vida de actor y el concurso quedó como una aventura bonita dentro de mi carrera.
¿Crees que el concurso ayudó a tu carrera?
Lo bonito de MasterChef es que te muestras tal cual eres, no hay personaje ni artificio. Al menos yo me mostré así. Además, coincidió con varios momentos importantes: estaba en el teatro con La Golondrina, empezaba La Caza… se juntaron muchas cosas que empujaron mi carrera a otro lugar. Sí, me ayudó, aunque sigo diciendo que fue durísimo. Pero lo disfruté muchísimo y me quedo con eso.


En Mr. Nadie interpretas a Daniel, una persona sin hogar. ¿Qué te removió ese personaje?
Meterme en la piel de Daniel durante más de un mes, con ensayos previos y todo el proceso, me abrió canales nuevos. Empatizas de una manera mucho más profunda. Te empiezas a hacer preguntas constantes sobre la situación de estas personas: qué les ha llevado ahí, si puedes ayudarles, cómo podríamos hacerlo mejor como sociedad. Cuando he podido, he ayudado en lo inmediato, aunque sea invitando a comer. Es casi un acto egoísta, porque estás limpiando tu propia conciencia, pero si hoy esa persona ha comido caliente, ya está. Recuerdo salir del estreno y cruzarme con una mujer sin techo. Me pidió dinero y le ofrecí comida. Me dijo: «Con que me hayas hablado me conformo». Solo necesitaba un «hola». Eso me rompió el alma.
Eres muy contundente con el cambio climático. ¿Qué dirías a los políticos y gentes negacionistas?
No es que no lo crean, es que son mentirosos, hipócritas… o imbéciles. A estas alturas negar el cambio climático solo puede venir de la ignorancia o de intereses económicos. Las pruebas están ahí y los científicos lo dicen claramente. Yo no tengo hijos y seguramente no los tenga, pero muchas de esas personas negacionistas, sí. ¿Qué mierda de planeta quieren dejarles? Esto no va de salvar la Tierra, la Tierra se va a reinventar sin nosotros. Esto va de la supervivencia de la especie humana. Es como tener un piso de cien metros cuadrados lleno de mierda: síndrome de Diógenes. Si no quieren solucionarlo, que lo digan, pero que no nos engañen y nos permitan criticarles.



También colaboras con Wolldreamers.
Me atrapó la pasión del proyecto: recuperar la lana como fibra principal. Hoy se tira gran parte de la lana producida y es una materia prima increíble. El proyecto tiene mucho sentido desde la sostenibilidad y la regeneración, y por eso quise formar parte. Os invito a conocerles: wolldreamers.com
¿Cómo va tu finca y el huerto?
Muy bien. No sé si me considero activista, pero creo en el concepto de los pequeños oasis. Estoy recuperando un terreno que estaba degradado aplicando agricultura regenerativa y ya estamos notando cambios en las cosechas. Paso todo el tiempo que puedo en el huerto. La tierra me cuida a mí. Yo estoy allí trabajando, caminando, tocando la tierra y es ella la que me devuelve el equilibrio. Hace más por mí de lo que yo hago por ella. Y cuando queráis, os venís a hacer un shooting. Estáis invitados.
De todas las localizaciones de La Caza, ¿alguna te robó el corazón?
Irati, sin duda. Esos bosques, Urbasa… era una belleza que me sobrecogía.Llegué a preguntar si el musgo estaba pintado de lo verde que era. Entre tomay toma me perdía por el bosque. Me encantaría poder vivir allí algún día, aunque me pilla lejos.
¿Qué tipo de personaje te resulta más desafiante?
Cualquier personaje que me obligue a explorar facetas que no forman parte de mi vida o a defender a alguien que piensa políticamente lo contrario que yo. Ese ejercicio de empatía, de entender al otro, me hace crecer como persona y como actor.
A tus envidiables 48 años, ¿ha llegado «el papel»?
Eso lo diré cuando esté a punto de irme al otro barrio, ja, ja, ja. Han llegado papeles muy bonitos y espero que queden muchos por llegar. Me siento afortunado y agradecido.
Repites en La que se avecina. ¿Qué te aporta esta serie?
Me lo paso increíble. El rodaje es puro buen rollo. Vengo mucho del thriller y el drama y aquí te pasas el día riendo. Tengo mucha química con Loles, con Pablo, con los Caballero… Entré para un año y ya estamos en la cuarta temporada. Repetiría las veces que hiciera falta. Nunca pensé que podría hacer comedia y ellos me han enseñado muchísimo. Es un reto constante y lo disfruto mucho.
¿A qué personaje de la serie no soportarías tener como vecino en la vida real?
(Risas) A ninguno, absolutamente a ninguno. Como vecinos serían un auténtico desastre. Ya bastante tenemos con nosotros mismos como para sumar ese plantel de tarados mentales. Eso sí, como personajes son maravillosos.
¿Y a quién sí aceptarías tener pared con pared?
Mira, ya la he tenido y repetiría encantado: Loles León. Hemos sido vecinos en la vida real, nos hemos querido mucho y nos hemos cuidado mutuamente. Así que, sin duda, volvería a elegirla.

Un consejo para las nuevas generaciones de actores.
Cuidar la vocación. Respetarla, alimentarla y entender que esto es un trabajo en equipo. El actor está al servicio de la historia y sin el equipo no somos nada. Escuchar, compartir y crear juntos es lo que hace que el trabajo sea de verdad.
Llevas muchos años con pareja estable. ¿Algún consejo?
Decidí hace tiempo que mi vida privada sería privada. La sobreexposición no nos ayuda como actores. Si el público te conoce demasiado, es muy difícil que luego te crea en otros personajes. He elegido compartir mi compromiso con el medio ambiente y mi vida en el campo, pero mi parcela íntima sigue siendo mía.
En teatro vuelves con Si alguna vez hubo un nosotros.
Es un texto hermosísimo. Habla de una expareja desde la madurez, sin reproches, desde la compasión. Aunque habla de una relación rota, sales con buen rollo. A veces no pudo ser… y está bien que no pudiera ser.
Y ahora ruedas El laberinto de mariposas.
No sé si cambiará el título, ja, ja, ja, pero es una serie de espías, dobles agentes, corrupción política y mucha acción. El equipo es maravilloso y lo estamos pasando genial. He visto imágenes y la cosa promete mucho.
Las rápidas
Cine o teatro: personajes, da igual cine o teatro. Deporte: crossfit, super adicto. Papel o digital: papel, soy un dinosaurio y no soporto el digital. Instagram o TikTok: tengo Instagram, pero si pudiera me libraba de él. Con qué hombre te irías a una isla desierta: te digo Boris Izaguirre porque si no me mata.
Dirección Juan Antonio Gómez Fotografía Joan Crisol Estilismo Verónica Criado Maquillaje y Peluquería Cochi Alexander Making Of Álvaro Pielhoff Ayudante de estilismo Lara Serrano Coordinador Josep Ventura Localización Hyatt Centric Gran Via Madrid hyatt.com