Texto_Bru Romero
Para André Ricard (Barcelona, 1929) el buen diseño no solo debía entrar por los ojos, sino que debía ser útil y duradero. De ahí que, unas cuantas décadas después, estemos hablando de sus creaciones como algo absolutamente coetáneo, bello y muy (pero que muy) prácticas.
A muchos les sonará su nombre, por ser el diseñador tras aquella simbólica antorcha de los Juegos Olímpicos de Barcelona '92, que aún recordamos con tanto cariño y que para Ricard fue el encargo de su vida, sin duda. Una pica en Flandes que no opacaría, al revés, más de 60 años de incansable trayectoria que, a través de objetos de una cotidianeidad supina, dibujarían una nueva manera de entender el diseño por el diseño, un nuevo modo de entender el diseño industrial actual construido de manera autodidacta y abrazando el funcionalismo europeo con esa lógica racionalista que tanto le funcionó.


Con todo, y como gran homenaje a este hombre que a sus 96 años es leyenda viva de una manera de crear única e irrepetible, el Madrid Design Festival 2026 prepara una exposición (comisariada por Marina Povedano y Arnau Pascual) en el Teatro Fernán Gómez.Centro Cultural de la Villa, porque él lo vale.
Una retrospectiva en la que objetos como el colgador Tecla, el cántaro, la farola Futura, la pinza antipolillas Orion, la lámpara Tatu, la butaca Orma, las pinzas Tong o esa bella cristalería apilable, que creó para Gres, no faltan y en la que el precioso mundo inanimado de Ricard se dispone de manera no lineal, cambiando el orden de los factores y agrupando cada una de las piezas fuera de cualquir vitrina y organizadas en sets donde se entiende más su uso.


Un acierto de este Madrid Design Festival que, gracias al apoyo de coleccionistas como Alejandro Mena o el archivo del Museu del Disseny/Disseny Hub Barcelona, pemiten que el curioso espectador se pierda entre fotogafías, bocetos o prototipos originales de un Ricard (que también fue teórico, divulgador y docente) que nos ilustrarán, desde el 5 de febrero al 3 de mayo, acerca de cómo su legado ha sido capaz de colarse en nuestro día a día, contibuyendo a que nuestra vida cotidiana sea más agradable y funcional.