Texto_Bru Romero
Y lo hace con una historia tan del día como absolutamente turbadora en No hay otra opción. Una película en la que se nos invita a ser espectador del giro argumental que sufre la vida de un hombre ordinario (corriente, para que no lleve a confusión), al ser destituido laboralmente (tras 25 años de pico y pala en una empresa papelera) porque no tienen otra opción.
Un golpe de efecto que le sacude y le lleva a iniciar una nueva gira de entrevistas, trabajos que no despegan y humillaciones varias, que le hacen enfentarse a un sistema más precario de lo que pensaba y totalmente indeseable.
Pronto, su vida acomodada con esposa (atención a Miri, su fuerte e inquebrantable mujer), hijos, dos perros y un bonito hogar se tambalean por el nuevo entorno despiadado que le rodea, acosa y agobia, pero al que debe enfrentarse con uñas y dientes.
Un personaje que conecta con el espectador, desde el primer instante, y que con la tensión psicológica y humor negro que caacteriza la obra de Chan-wook, plantea un argumento que no pretende ajusticiar al bueno de Man-su (Lee Bjung-hun), sino acompañarle en sus andanzas agridulces, contradictorias torpezas y en esa última decisión totalmente impensable.
Otra nueva joya del creador de Thirst (2009), La doncella (2016) y la denominada Trilogía de la venganza, integrada por Sympathy for Mr. Vengeance (2002), Oldboy (2003) y Lady Vengeance (2005), que ahora vuelve a gustarnos por esta puesta en escena, cuidada fotografía, inquietante y bella banda sonora (a cargo del siempre magnífico Cho Young-wuk) y sutil armonía tensionada. El atractivo de una película que es un auténtico alarde de entretenimiento de altura. Vayan a verla.