Texto_Bru Romero
Si no, solo hace falta echar un ojo a las fotografías del hotel Mandalai Rainforest Resort by Banya Tree, un hotel que te hará soñar de lo lindo. Una bella parada en Singapur diseñada por Wow Architects, que de hedonismo sostenible saben un rato.
Porque si las autoridades de Singapur siempre se han encargado de promocionarse (bueno, desde el 67) como "ciudad jardín", ahora pretenden (a bombo y platillo) convencernos de que esa "ciudad jardín" ha metamorfoseado a "ciudad en la naturaleza". Al menos, es lo que subyace de proyectos como el de Wow Architects que, a un tiro de piedra de los parques Mandai, hace de la densidad vegetal y el follaje de la zona, un vergel idóneo para apagar el móvil y respirar hondo.
La antigua área de servicios del zoo de Singapur reconvertida en un 5 estrellas de 338 habitaciones, 24 casas en árboles y 4,6 hectáreas rodeadas de especies autóctonas, biodiversidad a puñados y aire puro para resetear esos pulmones que te gastas.


Un hotel diseñado como si fuera una liana tarzánica más entre tanta explosión de naturaleza, organismo vivo que crece al son que marque el sol del día y el poder del bosque en su totalidad. Un resort que, podríamos decir, es todo un camaleón y que les ha permitido al equipo de diseño que este proyecto fuera seleccionado gubernamentalmente como mejor opción a construir.
Un Mandalai Rainforest Resort donde los huéspedes no sienten que están frente a la naturaleza, sino que formarn parte de ella. Un mimetismo conseguido a golpe de balcones, terrazas, baños y corredores y habitaciones, que en ningún caso sobrepasan el límite vertical marcado por los árboles allí existentes, muchos de ellos con valor ecológico.

Una experiencia atenta con el entorno, al que pide permiso para cohabitar con él, y donde el gasto energético es casi 50% menor que el de otro hotel con sus mismas similitudes, gracias al uso de paneles solares, enfriamientos (cuando así se necesiten) y sin maquinas varias y estrambóticas y un diseño sobre plano en el que pasillos, vestíbulos y demás zonas comunes se encargan de que el aire circule... a su aire.
Respeto, respeto y más respeto solo para amantes del lujo sostenible y con cabeza. Lo que a muchos les falta para llegar a disfrutar de un paraíso así. Que no vayan.