Precedida del gran aplauso gastronómico en ciudades como Hong Kong, Londres, Las Vegas, Dubái o Nueva York, Zuma desembarca en Madrid como un asiático de lo más moderno, una izakaya (típica taberna japonesa) de lo más exótica, una propuesta de lo más osada tras la que encontramos al chef Javier Blanco, que sin perder la hoja de ruta de Rainer Becker, creador del concepto Zuma, llega a lograr eclipsar al original por lo atrevido de su puesta en escena.

Si dicen que los de Madrid somos tabernarios, no les vamos a llevar la contraria. El irse de bares, tabernas o esos mesones de toda la vida es todo un placer y si la cosa está en seguir probando y descubriendo, lo vamos a seguir haciendo. De ahí, que no hayamos querido perder ni un solo segundo en probar Zuma, una taberna a la asiática por la que se mueren nuestros huesos más castizos.

Una vuelta de tuerca donde los cuatro elementos de la naturaleza están muy presentes y los azulejos de cerámica se fusionan con el minimalismo nipón. Todo un atrevimiento en tiempos de entrar todo por los ojos, un Zuma que rompe cualquier tipo de convencionalismo culinario.

¿Qué pedimos? No dejes de pedir los nigiris o sashimis, la sopa miso con tofu, el caviar con brioche de miso y wasabi fresco, sus alitas de pollo con sake y lima, los maki rolls de atún picante o pez limón con aguacate, las gambas en tempura con mayonesa cítrica, su tataki de wagyu con trufa y cebolleta, la lubina con vinagreta de yuzu y trufa, las espinacas al vapor con salsa de sésamo o el bacalao negro en tempura con chile y jengibre, la seta a la robata con mantequilla de ajo o su solomillo de ternera picante con sésamo, la merluza patagónica con chile y jengibre o el bogavante asado con mantequilla de shiso como auténticas especialidades de la casa.

¿Postre, DEAR? Pídete su Especial de Chocolate y empápalo con un coctelito de autor a la japonesa. Qué guay Japón, ¿no?

Foto portada: Rusne Draz

Posted by:Bru Romero

La vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida, antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos.

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