La sombra de Lola Flores es alargada, y si no que se lo digan a la Biblioteca Nacional de España que, celebrando los 100 años de su nacimiento, tira de archivo y nos deja sin respiración.

«Ni canta ni baila, pero no se la pierdan», nada mejor que esta frase apócrifa sobre Lola Flores de una crítica supuestamente publicada en The New York Times para recoger el duende de una mujer ya eterna. Una jerezana salerosa que nos dejó hace casi 30 años (demasiado pronto), cuando todavía podríamos haber disfrutado de su arte un pellizco más, y de cuyo nacimiento se celebra este año todo un siglo.

Así, la Biblioteca Nacional de España se pone al frente de los homenajes a la Faraona con ‘Si me queréis, ¡venirse!’, un muy particular recorrido por la vida de la artista de los ojos con brillo a través de un centenar de piezas de los fondos de la biblioteca. Documentos, grabaciones sonoras, videograbaciones, partituras, fotografías, revistas, libros, carteles, y un largo etcétera de piezas solo apta para aquellos que quieran averiguar cómo se las maravilló la bailora en mundos tan distintos como el del teatro, la copla, el baile, el cine, el tablao flamenco, la prensa y la televisión.

Una mirada al pasado, de nuestro pasado, más reconfortante, en el que la cantante y máxima figura de la cultura española hasta su fallecimiento, en 1995, supo romper reglas en un tiempo en el que el movimiento feminista no luchaba a degüello contra cualquier hombre, porque había mujeres que como Lola, usaban su talento para demostrar que podía ganar como un machote porque generaba tanto o más que un gallito de corral. Arte universal en su más extensa y rumbosa abanderada y la compañía del maestro Quiroga, los hermanos Quintero, Juan Gyenes, Manuel de Falla, Estrellita Castro y tantos y tantos iconos de nuestro poderío patrio, reunidos hasta el 21 de enero para palmear a la Flores, torbellino de colores que no se apaga.

Posted by:Bru Romero

La vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida, antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos.

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