Tal y como están las cosas aquí abajo, nos encantaría darnos un paseo por las nubes (como hacía Keanu Reeves en los 90) o entregarnos a la aventura estival de encontrar ese amor que nos haga rozar el cielo con los dedos (aún estás a tiempo). Pero mientras nos entretenemos con estas y otras elucubraciones más, al borde de la piscina y dando lentos sorbitos a nuestro limón granizado, le echamos un ojo a la nueva campaña de Louis Vuitton para este otoño que, de no conseguirlo de otro modo, también nos llevará al cielo.

Y es que el diseñador creativo y visionario de la firma francesa, Virgil Abloh, sigue en su empeño de demostrar que de aquella casa clasiquita levantada por Monsieur Vuitton queda más bien poco. El americano de Illinois nos hace volar alto para esta ocasión y nos trae nuestra necesaria dosis de color celeste y nubes para hacernos olvidar el mundanal ruído urbano. Con “Heaven on Earth” despacha su colección para esta temporada que está a la vuelta de la esquina, una suerte de looks que no salen del traje en todas sus más variadas e interesantes versiones y donde llamativos accesorios secundan la acción.

Looks que se salen un poco de lo que habíamos visto hasta ahora porque nos retrotraen a aquel tiempo en el que aún éramos inocentes y teníamos una imagen de este mundo de lo más limpia y etérea. Claros, oscuros y prints de lo más celeste, de lo más nuboso que no nos nublan la vista sino despejan cualquier tipo de duda de que arriesgar, en estos momentos, es el movimiento ganador. Una colección que recuerda la importancia de la libertad, la unidad y el sentimiento de paz (exterior e interior) como valores fundamentales para que las cosas cambien y la realidad no nos trague.

Una campaña de lo más inclusiva firmada por Tim Walker; una absoluta y necesaria bocanada de aire puro en tiempos donde ya solo respirar en el verdadero lujo.

Posted by:Bru Romero

La vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida, antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos.

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