¿Qué pasaría si el pequeño Jack-Jack Parr, de Los Increíbles, quisiera vestir con ropa de niña?, ¿qué ocurriría si la nada cobarde Brave gritará a los cuatro vientos que está en proceso de convertirse en un noble caballero?, ¿y si se descubriera que entre Woody y Buzz hay algo más que una bonita amistad o si el chef-rata Remy se sintiera macho y hembra a la vez? Pues que estaríamos ante la primera película de dibus LGBTI y Pixar haría historia pero aun, esto, no es una realidad. Quizá por poco tiempo.

El año pasado todos salimos llorando tras ver Coco, una película de esas que rozan con cariño el corazón y nos dejan bañados en un mar de lágrimas, con la esperanza de que el ser humano vuelva a ser humano y que el amor se convierta en algo más puro de lo que nos han hecho creer. Una cinta con la que su guionista y co-director Adrián Molina saltó a la fama no solo por su gran trabajo y su merecido Oscar sino por el bonito agradecimiento que le dedicó a su marido Ryan Dooley. Ahora, y a la pregunta de si cree que es momento de que un gigante como Pixar se lance a llevar al cine una historia LGTBI, Molina no solo asiente sino que está “completamente a favor” porque quiere ver “tantas interpretaciones de este tema como se puedan”.

“Tendría que ser una historia convincente y con un atractivo universal. Hay muchas historias preciosas aún sin contar y demasiados personajes inexplorados. El hecho de contar historias puede tener un efecto transformador. Al crear ‘Coco’, te das cuenta de las consecuencias que tiene en la gente que nunca se ha visto representada en pantalla. Si se hiciera una película con un protagonista LGBTI, lo más seguro es que funcionara porque como humanos que somos, todos sentimos dolor, pena y anhelo, además de alegría, euforia y conexión. Creo que en estos rasgos nos encontramos a gusto al saber que son compartidos por todas las culturas e identidades”, añade Molina. Solo cabe esperar, el amor siempre consigue, siempre gana.

Posted by:Bru Romero

La vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida, antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos.

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