Por muchos restaurantes de lo más pintón que puedan ir abriendo, nosotros mantendremos nuestra querencia por esos de toda la vida que, ya sea en su versión restaurante o bar, disponen de todo lo necesario para que no echemos de menos otras modernidades. Txirimiri es un ejemplo de ello. Un restaurante de pintxo y carajillo que, además, dispone de servicio de catering. El paraíso ante nosotros.

En la zona del Templo de Debod, y a un tiro de piedra de la plaza de España, Txirimiri nos habla de materias primas de temporada, intensos sabores del norte y un recetario de lo más sensible con la cocina de nuestros antepasados. Una vuelta a las barras que tantas amistades vieron nacer y a ese ir y venir de camareros orgullosos de los platos que servían sobre cada uno de las mesas que, en el caso de Txirimiri, no bajan el listón.

Así, los pintxos del presidente Chema Larrañaga se conforman como la mejor antesala a la cocina del chef Toni Pérez, que da en el clavo con una cocina honesta que sabe cómo sacar partido de esos pequeños detalles que, en cocina, hacen magia sobre el plato.

Una taberna donde apretarse una txistorra arbizu de Juan Flores a la sidra, un pintxo de sardina ahumada, un lingote de vaca madura, zamburiñas a la parrilla, unas fajitas de carpaccio de buey, unas piparras en tempura, unas anchoas con tomate rallado, torrezno acevichado, un taco de rabo de vaca, un pan bao de oreja de cerdo crujiente, una tortilla de patata con cebolla bien jugosa, unas cremosas albóndigas, cazuela de bacalao a la vizcaína, unos txipirones a la plancha y una tarta de queso donostiarra, que no solo entra por los ojos, sino que será tu excusa para volver a dejarte caer por allí a no mucho tardar.

Posted by:Bru Romero

La vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida, antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos.

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