Tanto si ya lo conoces como si es la primera vez que oyes de él, el restaurante Teitu es todo un clásico para aquellos paladares que quieren comer sin ninguna floritura. Unas coordenadas necesario para esos foodies más disfrutones y para los amantes de la cocina norteña sin tener que adentrarse en pleno centro.

Situado en un local, a un tiro de piedra de Azca, tan grande que uno se puede perder por él, la sidrería Teitu es un restaurante que rara vez encontramos vacío. El ir y venir es tan fluido y el boca a boca les ha resultado tan bien que las reservas se hacen más que necesarias.

Un clásico del grupo Oter, que bien vale la visita, pues solo hace falta descubrir su parrilla, sus escabeches, sus chacinas o ese pulpo, que sabe a gloria, para entender el porqué todo el mundo habla de Teitu. ¿Qué podemos pedir? No olvides probar las anchoas del Cantábrico en salazón, los buñuelos de bacalao crujientes, su tortilla paisana, la terrina de foie de pato con confitura de frutos rojos, su pulpo al aceite de pimentón con patata hervida, la ensaladilla rusa de bonito del norte, sus parrochas escabechadas al laurel, sus mollejitas de lechal salteadas en su jugo, el steak tartar de solomillo (preparado al momento), las fabes con almejas, el cachopo de merluza relleno de centollo, el tronco de solomillo al cabrales o su lenguado asado en su piel, rico como él solo. ¿De postre? Frisuelos caseros y un moscatel para maridar. ¡Que aproveche!

Posted by:Bru Romero

La vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida, antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos.

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