Renovarse o morir, este es lo que actualmente estamos pensando todos a la hora de enfrentarnos, desde nuestros trabajos, a la nueva normalidad autoimpuesta por este virus que ha venido para quedarse un poco más de la cuenta. El sector hostelero no se ha quedado atrás. De ahí, que se haya creado una plataforma desde donde si el comensal no va a la mesa, la mesa vaya al comensal. Sí, lo que lees.

Hasta ahora, pedir comida a casa era el único lujo que nos permitíamos cualquier día entre semana o los findes cuando pasábamos de encerrarnos en la cocina más de 5 minutos para preparar algo. Un plan de lo más común que ha permitido al delivery, convertirse en tendencia de la misma manera que nuestros pedidos a Glovo han ido aumentando. Con la llegada del Coronavirus a nuestras vidas y el cierre de muchos negocios hosteleros, la plataforma Take a Chef y la consultora Ansón&Bonet han hecho evolucionar la idea hasta el punto de permitirnos no solo pedir comida fuera sino, además, convertir nuestra casa en un restaurante en toda regla.

Una nueva experiencia en la que más allá de llevarte la comida a tu domicilio, también llegaría la bodega del local en cuestión, su equipo e, incluso, la decoración, vajilla, cubertería y todo detalle que puedas imaginar. Y todo ello, al precio del ticket del negocio en cuestión con el que contratáramos el servicio a través de su página web y app.

¿Alguna vez soñaste ir a un restaurante pero la pereza te impedía hacerlo? Ahora, el restaurante va a tu casa sin que tú muevas un solo dedo. Pero, ¿de qué restaurantes estamos hablando? Pues de Kabuki, Noname, Umo, Don Giovanni, Café de París, Fayer, Salón Cascabel, MX Roberto Ruíz, Coque y Coquetto, La Tasquita de Enfrente, Gofio, La Tasquería, Chirón, Estimar y hasta 30 restaurantes que conforman su cartera de restaurantes que te harán sentir como en casa. Normal, ¿no?

Posted by:Bru Romero

La vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida, antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos.

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