Ninguno de nosotros estábamos preparados para una cuarentena (larga cuarentena) como la que estamos viviendo. Tiempos complicados en los que nuestros hogares son, sin duda, nuestro mejor refugio pero, en muchos casos, una prisión desde donde vivir un retiro obligado y sin fecha en la que se espera una vuelta a una normalidad, una nueva normalidad. Un confinamiento que más allá de coartar nuestra libertad de movimiento, también nos está tocando en lo mental y es que si nos aconsejan a que no dejemos de hacer deporte, que usemos mascarilla, nos lavemos las manos sin parar y durmamos las 8 horas establecidas, ¿noshan aconsejado lo suficiente para mantener una buena salud mental? Ricky Martin sabe mucho de esto. La reclusión está siendo su enemiga.

“Hoy comienzo el día 60 desde que empecé mi cuarentena. No quería compartir la montaña rusa que este confinamiento ha sido para mí. Pero dado que el foco en la televisión con respecto a este virus parece solo estar centrado en la importancia de mantener su sistema inmunológico fuerte, evitando hablar sobre la salud mental en momentos de crisis y las luchas que lo acompañan, decidí abrirme para dejarte saber que no estás solo”, explica Martin.

Y es que pese a estar pasando estas semanas en su mansión de California, con vistas al Pacífico, rodeado de sus hijos (Valentino, Matteo, Lucía y Renn), su marido Jwan Yosef y de su madre Nereida, parece que la cabecita del puertorriqueño no está todo lo tranquila que debería estar.

“Las primeras dos semanas fueron increíblemente abrumadoras para mí. Me sentí paralizado. El duelo fue intenso. Estaba pasando por todas las fases: negación, ira, tristeza, aceptación, y luego regresé a la negación en una hora. Las cosas iban a ser diferentes y no podía hacer nada para evitarlo. Qué arrogante de mi parte. El tiempo que pasamos creando una estrategia para lo que sería el 2020 se colapsaba frente a nosotros. Lo que fue, nunca será. Para mí, ese fue un concepto difícil de entender”.

Un trance que él intento domar mostrándose en calma y poniendo una barrera entre sus pensamientos y los suyos. Algo que le defendiera de una depresión y de un hastío que le llevara casi a la locura… como a todos. Pero también esta postura le llevó a una intranquilidad y a una presión insoportable.

“Mi terrible y agotadora necesidad de actuar despreocupado y calmado en momentos de estrés frente a mi familia, para que no se alarmen, especialmente los niños, tampoco ayudaba. A eso, añádele la poca o mucha información, o más bien desinformación, que nos llegaba de parte de nuestros líderes. Obviamente, sentía que la cabeza me iba a explotar”.

Fue en este momento, en el que su marido Jwan le echó el alto y le ayudó a salir del bucle mostrándole fotografías de cómo se comportaba la naturaleza desde que los humanos habíamos “desaparecido” de ella. Fue en este momento, cuando Martin tomó conciencia de que, poco a poco, el planeta se iba sanando de tantas y tantas cosas que le llevaban enfermando décadas y eso permitió que su mente se aclarara y se ordenara. ¿Qué hizo?

“Llamé a mi equipo y comencé a hacer música. Sabía que esta pandemia y la tormenta de emociones me iban a ayudar creativamente. Sentía que lo que necesitaba era despertar. Ahora estoy loco por mostrarles (en cualquier momento) lo que hemos estado trabajando en estos tiempos extraordinarios. Llevamos semanas bastantes intensas preparando el debut del Movimiento Tour en Puerto Rico, jugando con nuevos arreglos de música, baile, movimiento escénico, vestuario…”, añade Martin.

Como ven, diferentes fases de disposición frente a la realidad que pocos tratan, que pocos escuchan, que pocos entienden o con las que no empatiza mucha gente y frente a la que debíamos entrenarnos porque tan importante es el cuerpo como el alma. Gracias, Ricky por dar voz a esta otra pandemia, silenciosa pandemia.

Posted by:Bru Romero

La vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida, antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos.

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