Hubo un tiempo en el que los hombres debían llevar las canas con orgullo… pero muchos no lo hacían. Hubo un tiempo en el que estaba mal visto cubrir esos cabellos blancos con tintes de dudoso resultado “solo para hombres” con un acabado bastante alejado de la naturalidad que hacía que toda la oficina comentara en voz baja el clamoroso tono chocolate raruno que lucía el individuo. Y hubo un tiempo en el que los hombres se cansaron y decidieron que, si les daba la gana, tanto daba su género para ir y teñirse las canas o ponerse unas mechas rubias allí donde antes solo había pelo castaño. 

Teñirse el pelo se ha convertido en una opción habitual entre los hombres. Hay quien abusa (pensemos en Justin Bieber), quien pasa absolutamente del cambio de color de cabello (léase Richard Gere) y quien decide hacer lo que le apetece con su tono de pelo (digamos, Brad Pitt).

Han sido muchas décadas en las que el sentir popular era que el tinte y las mechas eran cosa de mujeres los sábados por la mañana y los hombres preferían morir o tragar clavos antes que reconocer que ese pelo, otrora gris, era negro de la noche a la mañana. Era un tabú. Y ese tinte con resultados que invitaban a la guasa, por supuesto se aplicaba en casa, en la estricta intimidad. Unos productos de una calidad inferior a los profesionales y con una gama de colores que eran sota, caballo y rey.

Hoy los salones están llenos de hombres que se colorean el pelo porque les apetece y punto. Unos quieren cambiar de color llevados por la tendencia o las ganas de un nuevo look, y otros simplemente se contentan con disimular las canas incipientes o asentadas en la cabellera.

Sin embargo, no te dejes engañar. Es cierto que el pelo de los chicos suele diferir del de las chicas en textura (más grueso y más fuerte) y en longitud (las melenas largas son menos habituales. Pero eso no supone que tengan que limitarse a productos “solo para hombres”. No necesitan un producto de coloración distinto porque la cana, cana es, esté en cabeza femenina o masculina. El principio activo es el mismo al igual que la finalidad (lógica): un nuevo tono de cabello.

Eso sí. Si te lanzas a un nuevo color de pelo, debes tener en cuenta algo importante: el compromiso que supone esa decisión. El tinte tiene una duración de aproximadamente un mes antes de que las raíces empiecen a decir “aquí estoy yo”. Si te interesa algo más que un cambio de look para una noche (en este caso, piensa la opción de sprays de colores que se van con el lavado y atrévete con el rosa o el azul para ser el rey de la pool party del verano), deberás tener en cuenta que dentro de cuatro semanas tendrás que volver a tu salón, por mucha pereza que te dé.

 

Imagen destacada: Getty Images

Posted by:A. Campos

Con permiso del maestro Saint Laurent, la belleza que mejor sienta es la pasión, pero los cosméticos son más fáciles de comprar.

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