Que dos días después sigas siendo trending topic en Twitter te puede dar idea no solo de que has hecho o dicho algo que merece realmente la pena sino que deberías ser influencer (si no lo eres ya). Harry Styles no es que sea influencer (que también) sino que tiene una capacidad innata para convertirse en el espíritu del rollazo máximo y hacer de todo lo que toca… puro oro. Aunque, según algunos, parece tener una boquita que mejor cerrada.

Era su noche, sin duda lo era. Uniformado de Gucci de arriba abajo (tanto en su actuación como después), gracias al patrocinio de Alessandro Michele, el ex One Direction se marcó una de las mejores actuaciones de los Grammy. Unos premios que pese a estar dominados por intérpretes femeninas como Beyoncé o Taylor Swift, que arrasaron, confirmaron que el live de Watermelon Sugar del sexy de Harry dejaba a todos babeando y se merecía alzarse con el premio a Mejor Cantante Solista de Pop.

Una actuación que en vibrante sabor ochentero ablandaba el hojaldre a más de uno y nos volvía a obsesionar con outfits de cuero como los que se gastaba Freddie Mercury cuando cantaba ‘The Great Pretender’ sobre el escenario. Unos estilismos muy pero que muy molones (excéntrica boa de pelo verde mediante) que no fueron suficientes para seducir a una censura en streaming que muy atenta estaba a que nadie se saliera del guión.

Con un claro y conciso “A todo aquel que hizo esto conmigo muchas gracias. Esta es la 1ª canción que escribimos [..] Gracias a Tom, Tyler y Mitch, a todo el mundo, Rob, Columbia, Jeff que siempre me hace ser mejor y nunca me echa atrás. Muy agradecido, gracias”, recibía Styles su fulgente gramófono mientras la audiencia había notado que por unos instantes algo que se había perdido por el camino. ¿Qué era? ¿Qué había dicho? ¿Qué palabra mal sonante, insulto descabellado, teoría terrorista había salido de esos jugosos labios para que los tacañones de la gala se encargaran de silenciar al ídolo musical?

«I feel very grateful to be here. All these songs are fucking massive». Esa fue la frase que se encargaron de fulminar de su breve discurso y la prueba más que patente que en una sociedad como la americana puedes emitir imágenes de policías pisoteando el cuello de un hombre negro pero no entonar un “fuckin” como una casa de grande con la única intención de enfatizar lo que se dice. Harry, bravo. Eres fuckin’ great, my dear!

Posted by:Bru Romero

La vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida, antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos.

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