Hace tiempo que la capital nos demostró que para rodearse de ambiente tropical no hacía falta salir de la ciudad. Y es que si Madrid no tiene playa, palmeras las que quiera. Si no, solo hay que pasearse por Papúa, un exótico vergel de frondosidad más que probada y propuesta culinaria a la altura de lo que se espera.

Localizado codo a codo con el Teatro Fernán Gómez y demostrando, una vez más, que la zona de Colón parece haberse convertido en uno de los place to be de la zona, Jorge Rivero Prados y Noel Duque Martínez nos traen un negocio que bebe de lo cosmopolita, sabe a China, Uganda, Tanzania, Brasil e incluso Tailandia y se presenta con un diseño interior firmado por Adolfo Monserrat.

Una experiencia divertida y de lo más aventurera que más allá de una estética divertida y de lo más colorista nos llega a la papila gustativa gracias al chef Andrés Castaño que sabe aunar como pocos lo tradicional con lo exótico, un alarde entre fogones cuyo hilo conductor es la esencia mediterránea pero con ese twist tan necesario en estos tiempos que corren y piden sorprenderse.

Pero, ¿entonces qué pedimos? Pues teniendo en cuenta que la carta es muy extensa, demasiado quizá, la recomendación viene dada por lo bien que se pasa frente a su tartar de tomate de guarda y anchoas del cantábrico con encurtidos
Mediterráneos, ensaladilla de pulpo ahumado con zanahoria asada y caviar rojo, papas y batatas bravas “Papúa Colón” con espuma de alioli ligero, croquetas de cocido madrileño con huevo cocido y mayonesa al Jerez, raviolis de langostinos como los hacía “Joël Robuchon”, arroz templado con aliño japonés y salmón marmolado o bomba mantecado y picanha de vaca rubia gallega madurada 180 días de cárnicas LyO, cocochas de merluza, carabineros XXXL a las brasas de encina y Aove de arbequina, mollejas de ternera mayor, albóndigas de rape “ibérico” con salsa verde de jalapeños y crema agria o a su filete ruso de vaca vieja madurada y canelón de ragout de trompetas de la muerte con crema de conté. ¿De postre? Su tarta de queso Payoyo y violetas de Madrid y unos cócteles de lo más variadito para completar un viaje gastronómico en tiempos de restricciones.

Posted by:Bru Romero

La vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida, antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos.

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