Manuel Outumuro (La Merca, Orense, 1949) es, sin duda, uno de los más grandes retratistas y fotógrafos de moda de nuestro país. En estos tiempos locos en los que la industria de la moda vive acosada por la ego desorbitado de influencers incultos, fotógrafos semidioses (tan divinos como mediocres, según tengan el día), estilistas maleducados que hace de la impertinencia su santo y seña, y hordas de maricas malas (categoría en la que caben por igual hombres, mujeres y viceversa), en estos tiempos, decíamos, aún sobreviven profesionales de primera hechos de madera noble a prueba de termitas.

Nos reencontramos con Outumuro en el Gran Meliá Palacio de los Duques, en el corazón musical de Madrid, entre las plazas de Santo Domingo e Isabel II, a dos pasos del Teatro Real. El fotógrafo, más barcelonés ya que gallego ha recibido un encargo muy especial por parte de la línea top de Meliá: seleccionar cinco libros para que los huéspedes del hotel cuenten con el mejor acercamiento posible a nuestra cultura. Cinco referencias bibliográficas (a Leonor Watling le han encargado otras cinco) que van de la arquitectura al arte, pasando por la gastronomía o la fotografía, y que serán desvelados el Día del Libro. La iniciativa, claro está, se hace extensible a los once Gran Meliá Hotels & Resorts de la cadena. Se trata, en definitiva, de enriquecer la experiencia de los viajeros inquietos, aquellos dispuestos a impregnarse del alma de España. Veamos ahora cómo se las arregló Outumuro para dejar en cinco su primera selección de ¡cincuenta títulos!

Viajero experimentado, Manuel busca, ante todo, hoteles que le garanticen “tranquilidad”. Porque “no hay mayor lujo que poder dormir sin ruido”. Adora los libros de fotografía, los catálogos de exposiciones y casi todo a lo que le siente bien la etiqueta coffee table book. Cada fotografía de Outumuro es un concienzudo ejercicio previo de reflexión, “cada fotografía que hago la construyo antes en mi cabeza. No me importan las cámaras, suelo perderlas y no me disgusta lo más mínimo. Lo importante no es con qué artefacto haces clic, es lo que has imaginado y cómo lo haces realidad”. Pasó, como todos, de la película a lo digital a regañadientes. “No echo de menos los carretes para nada. Si bien fue una época mágica en la que decías ‘tengo la foto’ y nadie podía opinar porque no había portátiles en los que verla”. ¿Publicidad o revistas? “Me da igual, mientras tenga libertad. La libertad no se consigue de golpe, es la consecuencia de muchos años de trabajo, de duro trabajo”.

Treinta años en la cresta de la ola, es un testigo privilegiado de cómo todo ha cambiado. “La relación con los diseñadores era mucho más próxima antes, se involucraban en las sesiones, en los catálogos. El diseñador ha perdido presencia por culpa de las grandes corporaciones del lujo, que han limitado su espacio. Ya no es el rey y es una pena”. Enemigo de vanidades, propias y ajenas, ve venir la tontería antes que nadie. “Tengo esa habilidad, y la evito sin mayor problema”. Su gran don, convencer a algunos de sus protagonistas para que cambien de registro. “Hay quien cree que sale bien en la foto poniendo caras o posturas que, en verdad, no les favorecen nada”. Resumiendo: “Las grandes fotos hay que imaginarlas en la cabeza, luego hay que buscarlas hasta que llega la emoción y la capturas. No es un orgasmo, pero casi…”. Palabra de maestro.

Posted by:Fruela Zubizarreta

La Fuerza es intensa en mi familia.

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