En un momento en el que (casi) todo es de usar y tirar, se abusa del autotune, el talento no hace falta ponerlo a prueba, las carreras sobre el escenario duran menos que la palabra de un político y otorgamos el rango de leyenda a la primera que pasa, Barbra Streisand cumple 80 años (60 en el show business).

80 primaveras que le han permitido dejar más bien poco por hacer, 200 millones de discos vendidos en todo el mundo, el listón alto como su EGOT (Emmy, Golden Globe, Oscar, Tony) y el foco a su persona por ser pionera en todo lo que se proponga, y «sin arreglarme ni la nariz ni los dientes y sin cambiarme de nombre», que repetiría en muchas de sus entrevistas.

Una verdadera diva, que no quiere que la llamen diva (pero sí tiene sus excentricidades), que ha sabido tomar las riendas de un nombre, que no necesita de apellido para ser reconocido, hasta convertirse en enemiga de la hombría más imposible y de la falta de brillantez más extendida. Y todo, llegando a la madurez con una vida tranquila, privada y plena con vistas al Pacífico.

Una obra aún en progreso con una autobiografía a punto de publicar, demócrata hasta la última nota (Bill Clinton le debe su carrera política a los muchos dólares que la de Brooklyn le recaudó) y una última película, Gypsy, que se le resiste y con la que le gustaría poner el broche final a una carrera, entendida como una obra de arte, aplaudida por muchos y envidiada por todos.

Una buena chica judía, aún demasiado miedosa para pensarse otra gira mundial con la que repetiría el sold out que le acompaña, comprometida con la comunidad LGTB y generosa (le compró acciones de Disney a Gianna, la hija de George Floyd, el afroamericano asesinado ilegalmente por un oficial de policía en el 2020). Una estrella mayúscula y definitiva nacida para triunfar. Y que cumplas muchos más… Happy 80th bday, Babs!

Posted by:Bru Romero

La vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida, antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos.

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