Parece que seguimos sin levantar cabeza. Cada día nos levantamos con la extraña sensación de que una nueva nueva celebrity va a doblar la servilleta y es que si la pandemia ya se ha cobrado a las suyas, parece que el destino quiere que se le tenga en cuenta en el reparto. Muertes que se van sucediendo, grandes artistas que nos privan de su talento y un vacío que nos dejan huérfanos de esas estrellas, de esos grandes talentos totalmente irremplazables y que tanto nos han hecho soñar. Como Gaspard Ulliel.

“Es increíble, sin sentido, y tan doloroso incluso pensar en escribir estas palabras. Tu risa tranquila, tu ojo vigilante. Tu cicatriz. Tu talento. Tu escucha. Tus susurros, tu amabilidad. Todos los rasgos de su persona nacieron, de hecho, de una dulzura chispeante. Fue todo tu ser el que transformó mi vida, alguien a quien amé profundamente y siempre amaré. No puedo decir nada más, estoy agotado, aturdido por tu partida”. De este modo se despedía el director Xavier Dolan de su amigo Gaspard Ulliel al que dirigió en ‘Juste la fin du monde’ en 2016 y que se resistía a su muerta prematura como, en su momento, también truncaba las vidas de Chadwick Boseman, Heath Ledger, Brittany Murphy o River Phoenix.

Una despedida que se unía a las de el actor Pierre Niney, el primer ministro Jean Castex, la casa Chanel (de la que era imagen) y unos admiradores que no podían creerse que el hombre de la cicatriz más sexy del mundo (por culpa del zarpazo de un doberman) moría tras un accidente de esquí en las montañas de Grenoble (Alpes). Un choque contra otro esquiador que resultaba mortal para un Ulliel al que las marcas se rifaban y tenía pendientes de estreno la película ‘Plus que jamais’ y la serie de Marvel ‘Moon Knight’, que se estrenará en Disney+ en el mes de marzo.

Un triste broche final a una carrera que comenzó a despuntar allá por el año 2002 en la cinta ‘Embrassez qui vous voudrez’ (‘Besen a quien quieran’), de Michel Blanc y que gracias a aquel ‘Hannibal, el origen del mal’ (último filme de la saga de Hannibal Lecter) de 2007 le lanzaba al estrellato más meteórico que le permitiría no solo ser aplaudido y homenajeado sobre las alfombras rojas más reconocidas de medio mundo (tiene dos premios César) sino ser el mimado de las marcas de moda más famosas que querían ser las próximas en vestirlo o, simplemente, trabajar con él como Chanel o Longchamp.

Un tipo de lo más discreto, de enigmática presencia y elegante ambigüedad que gustaba tanto a heteros como homosexuales (¿recuerdas el beso que se marca con Louis Garrel en el biopic de Saint Laurent?), pese a hacer tan buena pareja con su esposa, la modelo Gaëlle Pietri, que aún no se cree lo que ha pasado como nosotros o su hijo Orso (de 6 años) que tendrá que vivir con la tristeza de no haber podido disfrutar más años junto a su papá, otra de las grandes estrellas de una Francia que también se une al luto.

Posted by:Bru Romero

La vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida, antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos.

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