Ya en los primeros 80, Julio Iglesias cantaba al paso de la adolescencia a la edad adulta al son de su “De niña a mujer”, un himno de señoritas bien dedicado a su hija Chabeli que aún sigue resonando en la cabeza de muchos abuelos cuando ven a sus nietos pedirles algo más que 5 euros de paga o a la de unas padres que tienen que hacer cada vez más concesiones en pro de la vida social de sus churumbeles. Una generación que parece también interesar al diseñador Kris Van Assche, que le sirve de inspiración para la última colección de Dior Homme y con la que se suma, en versión masculina, a la tendencia ya planteada por Maria Grazia Chiuri, directora creativa de Dior.

La moda está en un proceso de receso que necesita de nuevos caminos por donde seguir conduciendo sus pasos. Camino que parece confluir en la juventud no solo como inspiración sino como nuevo público al que seducir. Y es que si los jueves eran los nuevos viernes y los colores del arcoíris son el nuevo negro, la juventud es la nueva clientela de las casas de alta costura. Dior Homme no podía ser menos.

Una tendencia que abraza Van Assche, como en su momento lo hiciera el skinny Slimane, a golpe de básicos reversionados de la firma como el traje negro y la camisa que para la ocasión se deconstruyen. Propuestas rotundas y con un cierto tono punk que se añaden a las siluetas deportivas/universitarias de pantalones oversize y sobrias bomber con alguna pincelada de color, abrigos tipo Matrix que se reestructuran, tejidos a rayas, jerseys, recurrentes camisas (o incluso ausencia de ellas) en puro rojo, borgoña o celeste y americanas de chico-perteneciente-a-cualquier-fraternidad que se ciñen más de lo normal y un apego por un impecable tailoring. Líneas clásicas que se desdibujan en una especie de Robert Mapplethorpe imberbe, una colección con la que el diseñador belga celebra sus 10 años al frente de la línea masculina de la maison francesa.

Prendas que saltan entre lo callejero y sofisticado, que estrenan nueva etiqueta (Christian Dior Atelier) y que sirve de radical experimentación de un Van Assche que no pierde comba ni se queda obsoleto y que sabe cómo ganarse a la nueva generación. Chicos que querrán vestir la próxima primavera/verano 2018 con sus uniformes de centro educativo de pago transformados irreverentemente en uniformes de ocio con ese toque de estrella de rock que a Dior Homme tanto gusta y que como aquella canción a la que nos referíamos al principio decía: “vestirá con otra piel, los pocos años ganados al tiempo”.

Posted by:Bru Romero

La vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida, antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos.

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