¡Qué sería la gastronomía española si un buen chorrete de limón! Sí, es así y no nos vas a convencer de lo contrario. El limón es a nuestros platos como el sol a la costa y no hay especialidad de entre la más tradicionales de nuestra geografía que con medio limón no adquieran un sabor más placentero, un gancho de izquierda para nuestras papilas gustativas que caen rendidas a su acidez. Pero… ¿y su versión más simple y depurada, esa que dicen que es casi milagrosa si la tomamos en ayuno? ¿Mito o realidad?

Seguramente habrás usado limón para esa dorada al horno, lenguado a la plancha, milanesas, chopitos a pie de playa, ración de oreja en esa taberna tan mítica, almejas en salsa en fiestas de guardar, pollo asado o frito… los domingos, verduras, paellas o ensaladas en verano, rabas o calamares en cualquier momento y situación, sopa (para potenciar mucho más su sabor) o, incluso, huevos fritos (que haberlos, haylos) pero si hay otro uso al que te resistes con la misma fuerza que te despierta curiosidad es al mítico vaso con limón de propiedades extraordinarias, tanto o más como una visita a Lourdes. Un mito que para muchos es pura ficción pero que, en realidad, sirve más de lo que podemos creer, incrédulos de nosotros, aunque no te flipes que tampoco es la cura milagrosa que necesitabas.

Cierto es que el limón como fruta es muy sano y puede ser sustitutivo de la sal como mejora de cualquier plato pero pese a que se le atribuyen propiedades tales como el permitirnos adelgazar, detoxificar, mejorar nuestro metabolismo, en realidad no es la solución a estos problemas.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) el hombre necesita 90 miligramos/día frente a los 75 miligramos/día de ingesta de limón de la mujer. Si tenemos en cuenta que un limón escurrido contiene cerca de 35 miligramos… los datos hablan por sí solos. No hay ni un solo estudio científico, tampoco, que exponga de qué manera el limón con agua puede ser nuestra salvación frente a constipados, toxinas varias o ese interés por alcanizarnos (ya sabes, cuidarnos de los diferentes niveles del pH de los alimentos y lo que nos afecten al organismo).

Aún con todo esto, ¿piensas que te viene bien ese vasito de agua templada con medio limón exprimido?, ¿sientes como te limpia por dentro aunque en realidad sea un placebo?, ¿te ves más delgado y se lo achacas a este combinado ácido? Sigue tomándolo, mal no te va a hacer a no ser que sufras del aparato digestivo. Si con ello, además, sustituyes ese chocolate con churros con el que solías despertar, vale, no has convencido… ¡adelgazarás!

Posted by:Bru Romero

La vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida, antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *