¿Alguna vez te has sentido hundido y lo único que te ha “animado” es escuchar música más triste que tus propias penas? Tenemos la explicación. No eres tan raro como pensabas. Suénate los mocos, lávate la cara y sigue leyendo porque te vas a ver muy reflejado.

Momentos malos los pasamos todos. Ya sea por una pérdida, por una situación insostenible, por una desilusión o por una enfermedad, en algún momento de nuestras vidas hemos pasado por trances que nos han hecho meternos en nosotros mismos, sufrir en silencio tristezas e intentar salir de ellas metiéndonos un poco más en el oscuro túnel. Pequeñas depresiones que unos amenizan con retiros puntuales, vinos y cervezas en la tranquilidad de su sofá o largos ratos tumbado en la cama mientras baladas de lo más dramáticas nos ayudan en nuestro amargo trance. ¿Baladas? ¿en serio?

Pues sí. Y es que según un pequeño análisis para el que se han contado con opiniones de compositores musicales, escuchar canciones tristes en momentos de crisis personales podrían ayudarnos en nuestro camino por el valle de lágrimas. Pero, ¿por qué? Pues simple y llanamente porque la música tiene un papel liberador, nos ayuda a soltar mierdas y a elevar anclas una vez soltadas.

Hay ocasiones en las que una canción puede hacer por nosotros más que una charla con amigos y es que, seguramente, tengas alguna que otra canción que haya dado con las palabras adecuadas para explicar sentimientos que creías complicados de decir en alto. Por eso, que en esos momentos escuchemos a Roberta Flack, Adele, Coldplay, Simon & Garfunkel, Radiohead, Sam Smith, Dani Martín, Alejandro Sanz, Elton John o The National puede reportarnos una serie de efectos beneficiosos para regular nuestras emociones, neutralizar la negatividad, exorcizar las malas vibras y consolarnos… ¡que falta nos hace! ¡Tócala otra vez, Sam!

Posted by:Bru Romero

La vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida, antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos.

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