En un momento en el que los superalimentos (semillas de chia, quinoa, espirulina…) y la dieta alcalina (comer almendras, castañas, algas, brotes de soja, miel, limones y demás frutas y verduras) parecen repartirse en el sector más healthy de nuestras rutinas alimenticias, los productos probióticos siguen resistiendo el temporal dada su importancia para nuestro aparato digestivo. Pero la aparición de probióticos fuera de su estado habitual (en alimentos fermentados) nos crea la duda de si estos son tan efectivos como los de toda la vida y hemos llegado a una conclusión.

Habrás oído que los probióticos son beneficiosas bacterias que ayudan a mejorar nuestro aparato digestivo y todo lo que le concierne y que tras su ingesta (unido a una buena alimentación) puede favorecer, además, a que adelgacemos, nos sintamos más ligeros, nos sintamos mejor. Unos microorganismos que encontramos en el yogur, el chucrut, el kimchi y la kombucha (siempre que estos no hayan sido pasteurizados dado que de ser así la bacteria que en su origen está viva, habrá muerto) o, incluso, en las aceitunas que ahora se enfrentan a aquellos creados a partir cepas probióticas (formato esporas) que no necesitan refrigeración y que pueden ser mezclados en nuestros snacks favoritos y cereales. Pero, ¿poseen las mismas propiedades?

 

Pese a que todavía la comunidad científica no se ha pronunciado acerca de si este tipo de productos pueden ser igual de efectivos que los originales si aseguran que en el caso de estar en la disyuntiva de elegir entre un alimento fermentado u otro procesado, nos decantemos por los primeros dado que siempre estará mejor que optemos por la salud en vez de por otro tipo de productos que más allá de hacernos sentir bien durante un rato no nos hacen ningún bien a la larga. Y no olvidemos que comer de manera adecuada no debería ser una opción sino una absoluta obligación… que luego vienen las penas. Comed yogur hasta hartaros.

Posted by:Bru Romero

La vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida, antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos.

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