Con Isabel II aún sin enterrar y el cuerpo de Javier Marías aún caliente, despedimos a uno de los grandes maestros del cine: Jean-Luc Godard. ¿Pero qué esta pasando?

Si lo llegamos a saber nos quedamos de vacaciones y es que la vuelta a septiembre, en cuanto al obituario se refiere, está siendo más ajetreada que las propias autovías. Si aún nos secábamos las lágrimas, tras la muerte de Isabel II y la de Javier Marías, parece que no van a dejar que nuestro pañuelo se seque, pues el franco-suizo Godard dobla la servilleta tras dejarnos un puñado de clásicos del cine y una carrera en el cine que ya se estudia. Un director de cine tan genial como los actores que lo acompañaron, tan visionario que se convirtió en la cara visible del cine moderno francés, mundial.

El diario francés ‘Libération’ confirmaba la noticia y el mundo entero empezaba a recordar cuál había sido la última película del realizador que habían visto. Unos dirían que À bout de souffle (Al final de la escapada, 1960), Pierrot le Fou (Pierrot, el loco, 1965) o Alphaville (1965); otros que La Chinoise (1967), Tout va bien (Todo va bien, 1972) o Passion (Pasión, 1982) y otros tantos que King Lear (El rey Lear, 1987), Adieu au langage (Adiós al lenguaje, 2014) o Le livre d’image (El libro de imágenes, 2018). Joyas del cine, todas ellas, que vagaron desde el propio interés de Godard de seguir esa corriente soviética del cine como educador de masas, de los primeros años, a un tipo de cine más experimental y destinado a filmotecas o salas de cineclub.

Un director al que muchos cinéfilos seguían rindiendo pleitesía (nosotros incluidos), pues fue uno de los fundadores de la tan copiada, con posterioridad, Nouvelle Vague, que aquel selecto grupo de directores formado por Truffaut, Chabrol, Varda, Malle o Resnais, entre otros, nos permitieron conocer una manera más comprometida y distinta de filmar la realidad.

Un compromiso político, una estética de lo más explosiva y realista y unas historias que nos hacían cuestionarnos absolutamente todo y que hicieron de nosotros, sin darnos cuenta, unos revolucionarios domésticos a los que nos importaba bien poco el ‘raccord’, como a él seguir viviendo. De ahí su suicidio asistido. Descansa en paz.

Foto: KEYSTONE Pictures USA/ZUMAPRESS.com

Posted by:Bru Romero

La vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida, antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos.

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