De la misma manera que las redes sociales sacan a relucir la parte más hedonista/feliz de nuestras vidas, también hace despertar nuestros odios y envidias más intensos. Un hecho que, desde aquí, no entendemos pero que parece haber movido a una serie de tiktokers que aburridos, seguramente, por su existencia se están dedicando a sacar del armario, vía Grindr, a aquellos atletas olímpicos que han viajado a Tokio para jugar y no para que pongan en jaque sus intimidades de alcoba.

“Utilicé la función de exploración de Grindr para encontrarme a mí mismo y a un novio olímpico”. Así rezaba el vídeo que un usuario de la red social TikTok compartía entre sus usuarios y que alcanzaba las casi 150.000 visitas en pocas horas. Una flagrante violación del derecho al anonimato por parte de una serie de perfiles que no dudaban acercarse a la Villa Olímpica para usar la herramienta y, de paso, convertirse en una especia de Inquisición 2.0.

Un nuevo caso de persecución por parte de gente homófoba que ha expuesto a atletas de países como Yemen, Irán y Arabia Saudita, donde las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo son ilegales, que ahora temen ser el blanco de represalias, una vez terminen los Juegos, en un momento en el que las espadas parecen estar en alto para el colectivo LGBTIQ+. Un colectivo que para esta edición de las Olimpiadas cuenta con un récord de 144 atletas que, ahora, pide que se les deje vivir su homosexualidad en paz.

Mientras que Twitter ya ha eliminado todo el contenido que estos seres despreciables han compartido, también, en su red pues “violaban las normas de Twitter contra la conducta de odio”, Grindr ha exigido “que estos individuos eliminen sus publicaciones en las redes sociales que incluyen imágenes de la plataforma Grindr”. ¿Pero qué tipo de práctica es esta? ¿Dónde queremos llegar? Deleznable.

Posted by:Bru Romero

La vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida, antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos.

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