Eres de emociones fuertes y sabemos lo mucho que te gusta darle sabor a esta vida. Tanto, incluso, como picante a tu comida y es que aunque muchos crean que el picante destroza los platos, en muchas ocasiones les otorga un fondo en boca que puede llegar a obsesionar. Nos acercamos a Kitchen 154 porque de ello saben un poco y a nosotros no nos apetece resistirnos más.

Ni necesitan un gran restaurante ni falta que les hace pues localizado en un pequeño puesto dentro del Mercado de Vallehermoso, Kitchen 154 es el punto de encuentro foodie de la zona y sin que te vayas a dejar allí el sueldo. Un negocio que huye de cualquier tipo de postureo y apuesta por una cocina monda y lironda, auténtica y cuya especialidad es el picante. Pero, tranquilo, no te asustes.

Y es que aunque en Kitchen 154 gusten de los sabores más hot para el paladar, se pueden sobrellevar sin que acabas bebiendo agua como si no hubiera un mañana. Un sencillo puesto de cocina asiática y especiada para no dejar de disfrutar. Una propuesta de lo más sencilla, sin artificios ni quebraderos de cabeza, que nos enfrenta a platos listos para gozar que podríamos encontrar en cualquier otro restaurante pero mucho más caros. Una excusa más que perfecta para dejarnos mimar por el buen servicio de unos cocineros que saben cómo tratar al comensal, desde mucho antes de que se siente sobre sus banquetas.

Y como en Kitchen 154 saben lo importante que es ese último calentón antes de servir, en su oferta delivery ofrecen sus platos envasados al vacío y pasteurizados para que el sabor no se pierda y el gustazo final sea el objetivo de tu nuevo (y necesario) fondo de frigorífico.

¿Qué pedimos? Pues curry thai amarillo de pollo, cochinita pibil, pollo tikka masala, cachobruto de costillas, vindaloo de carrilleras, ternera Bulgogi, butter chicken o alguno de sus kits, con los que ahorrarse algo. ¡Chúpense los dedos!

Posted by:Bru Romero

La vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida, antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos.