Aunque las celebrities de Hollywood descansen en otra estratosfera también son humanos y hacen cosas de humanos. Y si no que se lo digan al bueno de John Travolta que ha decidido vender su casoplón de Maine porque se ha dado cuenta que menos es más y para qué tener una casa con 42 habitaciones si ahora, con la que está cayendo, las reuniones no pueden ser de más de 10.

Aunque John Travolta tuvo casi una década dorada desde finales de los 70 hasta bien entrados los 80 con títulos como Carrie, Saturday Night Fever, Grease o Staying Alive, no sería hasta los 90 cuando se confirmaba que su estrella jamás dejaría de brillar. Y es que fueron sus papeles en la saga Mira quién habla los que le reportaron no solo unas críticas favorables sino el aplauso de un público (de niños, adolescentes y adultos) que prometía no dejarle caer. Con Pulp Fiction en el 94 y Quentin Tarantino convirtiéndole en ‘chico Tarantino’ su fortuna se elevaba hasta el infinito y más allá y los agentes inmobiliarios llamaban a su puerta.

Tres años antes, justo al casarse con Kelly Preston, se había comprado una mansión en Islesboro, Maine, con vistas al Atlántico. Nada más y nada menos que un casoplón con 42 habitaciones y muelle propio, en una finca de principios del siglo XX, que ahora vende por 5 millones de dólares tras la reciente muerte de su mujer. Un refugio familiar al que solo se puede llegar en Ferry y del que ahora se desprende porque sin su esposa al lado no tiene el mismo sentido.

Una casa diseñada por el estudio de arquitectura Peabody and Stearns en 1903 para el heredero de una saga de banqueros y que Travolta quiso convertir en una especie de cottage inglés (un poco barroco y kitsch) gracias a la decoración interior de Christopher Boshears. Un hogar, dulce hogar que se despide del inventario domiciliario del actor de origen italiano que ya solo se queda con sus casas en Ocala y Clearwater en Florida y su residencia en Calabasas, Los Ángeles.

¿Tienes disponibles 4,1 millones de euros y muchas ganas de despertarte todos los días al son de los pajarillos bahía de Penobscot? Pues, ya sabes, aún estás a tiempo.

Posted by:Bru Romero

La vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida, antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos.

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