Seguimos hablando sobre la salud mental, el equilibrio emocional y todos esos factores externos que hacen peligrar nuestra tranquilidad del día, pero poco se habla de esos agentes externos que hacen peligrar nuestra estabilidad porque lo suyo es minar nuestra versión más zen y chuparnos la sangre hasta dejarnos al borde de la cama, hechos polvo, como en aquellas pelis de Greta Garbo en las que, al final, moría. Hablamos de la gente tóxica, sí, de ellos.

Un tipo de gente que, sin irnos muy lejos, se puede llegar a encontrar dentro del mismo colectivo LGTBIQ+, en el que vemos cómo ciertas personas (da igual su edad) irrumpen en nuestra tranquilidad diaria a golpe de actitudes tóxicas y discriminatorias que no podemos tolerar. ¿Quieres que te las descubramos? Ahí van.

Plumofobia

Desde que los homosexuales son homosexuales ha existido este problema. Todo recae en la imposibilidad de muchos gais de vivir su orientación sexual de una manera abierta y pretender que la gente que le rodea no note sus inclinaciones. Tanto si es para amistad como para sexo o una relación, este tipo de sujetos evitarán relacionarse con hombres afeminados o que puedan ser señalados como ‘maricones’, hablando mal y pronto. Un hecho que podría afectar, sin duda, a la autoestima.

Racismo

Aunque el lobby gay haya sido señalado y marginado por amar diferente, es común ver en apps de encuentros cómo ser de otra raza diferente a la del lugar de conexión puede convertirse en todo un hándicap para encontrar compañía (sea la que sea). Lo que para muchos puede ser un aspecto de lo más morboso, para otros puede ser un rechazo absoluto al sentir que ese gay es de segunda, por el simple hecho de tener otro color o rasgos que no son los suyos.

Tener VIH no es políticamente correcto, es pertenecer a una casta inferior

Hubo un tiempo, en los 80, que tener el VIH era pertenecer a esa descontrolada «plaga gay». Hoy, los tiempos deberían haber cambiado gracias a las terapias antirretrovirales y el uso de PrEP, que permiten una vida normal en pareja, pero no es así. Aún muchos siguen siendo señalados como si hubieran cometido algún pecado. Señalados por otros gais, claro.

Hipersexualización del cuerpo

La cultura de la cancelación parece haber llegado hasta el universo gay, pues si eres delgadito, con poco vello, un gorderas o tienes carita de nerd vas fatal para encontrar un perrito que te ladre. Lo que prima es parecer el hermano pequeño de Henry Cavill o estar cincelado por el mismísimo Zeus. Una masculinización del cuerpo homosexual que, creemos, va más unido al miedo de estas personas a ser señalados como gais que a otra cosa. Un gay si está musculado parece menos gay y tener una imagen hetero, suma puntos. En fin.

Las lesbianas son unas machorros

¿Acaso no hay mujeres heterosexuales que lucen más masculinas? ¿La estética de una persona puede incidir en su orientación sexual? ¿Aún seguimos rigiéndonos con unas normas de género añejas y descontextualizadas? ¿Diane Keaton tendría que ser lesbiana? Nada más que añadir.

¿Qué es eso de ser pansexual o bisexual?

Parece ser que en la viña del Señor solo se puede ser heterosexual o bisexual, porque otro tipo de posturas no son tomadas en serio. Tanto si tu atracción sexual es romántica, sin fijarte en el género, como si lo tuyo es amar a mujeres y a hombres indistintamente, la percepción exterior seguirá siendo que si estás con un hombre eres gay y si estás con una mujer eres hetero. Tan simple como ser unicelular.

Compartir nudes en un grupo de amigos es divertido

Nada más lejos de la realidad. Que te parezca algo fantástico compartir la última ‘foto polla’ que te han enviado por Grindr o Scruff no quiere decir que sea lo correcto. Si alguien compartió contigo ese tipo de contenido íntimo es para que quede en ese ámbito, la intimidad, no para que la vayas mostrando como el que muestra las fotos de su último viaje o los vídeos de su sobrino que acaba de nacer. Comentar, entre risas, centímetros de más o de menos, hablar de cuerpos ajenos o reírte de otro tipo de cualidades (o de la carencia de ellas) no está bien ni entre gais ni entre personas a las que no les gustaría que eso mismo hicieran con ellos. Más empatía, por favor.

Posted by:Bru Romero

La vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida, antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos.

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