Con esto del confinamiento no son pocos los que sufriendo en sus propias carnes cierta melancolía, deciden anclarse en el sofá de su salita/comedor/cuarto de estar con pijama, chándal, uniformes de lo más doméstico. Algo que, de ser tú uno de ellos, debías cambiar si lo que quieres es llevar aún mejor esta reclusión temporal y airear esa cabecita que puede volverse loca si no la animas cambiándote de ropa. Sí, lo que lees.

Y es que según recomiendan los especialistas es más que necesario que te duches, vistas y arregles de manera diferente para que tu autoestima no decaiga. ¿Por qué? Porque lo importante es encontrar el equilibrio, la tranquilidad, el positivismo y la esperanza y nada mejor que sentirse y verte bien para alejar los malos rollos de encima.

Ya sea para el trabajo en casa como para el ocio, debes quitarte el pijama. Hay que separar y definir bien los horarios y no puedes pasarte el día vestido con la misma ropa como si todos los días fueron el mismo (aunque lo parezcan) o que estés repitiéndote hasta la saciedad como en Atrapado en el tiempo, aquella película en la que Bill Murray vivía en el mismo día (día tras día) en Punxsutawney durante las celebraciones del Día de la Marmota.

¿Qué debes hacer? ¡Lavarte el careto y vestirte! Tan fácil como eso aunque las fuerzas puedan flaquear o aunque creas que no vale para nada. Lo importante es verte bien cuando te dé por irte a mirar al espejo del baño o te veas en el reflejo del ventanal. Para ello, nada más que usar un buen chorrazo de agua, tus cremas diarias y un buen cepillo para arreglarte esos pelos. ¿Y lo siguiente? Pues irte al armario y empezar a hacer una buena selección de entre tu ropa más cómoda (tampoco deportiva, no te pases) para así irte vistiendo a lo largo de la semana.

¿Necesitas recomendación? Pilla ropa amplia que no se ajuste a tu cintura especialmente y que te permita moverte y pasar de la silla al sillón, y luego al sofá, de la manera más cómoda posible. Tira de camisetas anchas, sudaderas con o sin capucha, jerséis suaves y de texturas agradables, pantalones anchos (tipo ibicenco, quizá), cortos o incluso leggins (si te sientes mejor en/con ellos) y si se pueden ajustar con cordón en vez de botón, mucho mejor. ¡Ah, muy importante! Nada de zapatillas de estar por casa… ¡no me seas cutre! ¿Colores? Pues a poder ser vivos, que den alegría o pastel que te ofrezcan ese tan necesario sosiego. Ropa que seguro tienes en casa y que, de no tenerla (no nos lo podemos creer) encontrarás desde en H&M a Zara, pasando por Pull&Bear, Oysho, COS o El Corte Inglés (que siguen enviando a domicilio).

Si nos haces caso, no mataremos al virus pero si mataremos las ganas de tristeza que acechan a la vuelta del pasillo. ¡Fús, fús!

Aquí, algunas ideas… Todo sea por vuestra comodidad, DEARs.

Posted by:Bru Romero

La vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida, antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos.

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