Al final se descubre el secreto mejor guardado del mundillo literario: Carmen Mola no es una mujer, son tres hombres, y son los ganadores del premio de este año.

En un momento en el que seguimos interesados por ejercer un feminismo bien entendido (y no como el que tratan de vendernos algunas organizaciones/instituciones que se deberían tomar la pastilla para volver a ser racionales), nos sorprende la manera en la que tres escritores vanalizan con el hecho de ser mujer, mujer y escritora.

Antonio Mercero Santos (Madrid, 1969), periodista, guionista y escritor; Jorge Díaz (Alicante, 1962), también guionista y escritor, y Agustín Martínez (Lorca, 1975), guionista y novelista español se convertían así en receptores del millón de euros de premio y de una ovación a medias pues el público aún no sabe si aplaudirlos o criticar su descaro.

Nada se sabía de Carmen Mola, pese a tener 3 novelas en el mercado ((‘La novia gitana’, ‘La red púrpura’ y ‘La nena’), únicamente que era una madrileña nacida en 1973, profesora de instituto y madre y que disfrutaba escribiendo novela policíaca con seudónimo pues quería seguir manteniendo el anonimato para poder “seguir viviendo tranquila” y mantener ese perfil convencional que tenía de ella su familia.

“Queríamos dar un salto y salir por todo lo alto”, explican los escritores que hace cuatro años tuvieron “la locura de unir su talento, mucho o poco, para construir una historia juntos”. Una historia que en la práctica fueron unas cuantas más y que gracias a usar el nombre femenino como nom de plume literario les ha permitido alzarse con el millonario galardón.

¿Hubieran ganado usando sus nombres reales? ¿Por qué eligieron un seudónimo femenino? De momento, de las estanterías de la librería madrileña ‘Mujeres y Compañía’ (especializada en la venta de obras creadas por mujeres) han retirado los libros de Mola. Parece que Carmen Mola, ya no mola… tanto.

Posted by:Bru Romero

La vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida, antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos.

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