Y bien lo sabe Olivier Rousteing, un diseñador que sin perder su conexión con la generación 2.0 sigue sabiendo cómo demostrar sus artes de maestro de la costura con una apuesta segura (pero arriesgada como la que más) con la técnica que tanto nos emboba cuando vamos a algún museo y hay esculturas griegas y romanas. Síndrome de Stendhal, te lo digo yo.

¿Qué pasaría si cruzáramos en un mismo laboratorio textil las películas ochenteras Mad Max y Dune con el trabajo en Hollywood de diseñadores como Gilbert Adrian o Travis Banton o figuras clásicas grecorromanas? Pues, sencillamente, que tendríamos ante nosotros la colección otoño/invierno 2020 de Balmain. Una colección que, perdiendo un poco de ese militarismo propio del Balmain de temporadas atrás, mantiene su particular legión de estilismos dispuestos a llevarse todas las miradas.

Un desfile que viene a completar lo que ya se sabía de este diseñador de padres somalíes y etíopes, adoptado por padres franceses con casa en Burdeos (gracias al documental Wonder Boy, sobre su vida) que en cuestión de años se ha ido erigiendo como abanderado de la multiculturalidad en Francia y, ahora, de la panculturalidad. Un talento que del gusto por la elegancia vulgar del nuevo rico ha ido depurando aún más el mensaje hasta lograr una excéntrica elegancia que para el próximo otoño seducirá a muchos.

Un desfile que demuestra de qué manera sus raíces siguen siendo un activo latente en personalidad, combinado a la perfección con el más puro apego por el carácter burgués de la impecable sastrería francesa. Looks claramente coloniales (pero derribando cualquier frontera y desligándose de cualquier ideología u opresión política) en sedas y crepés en tonos tierra y dispuestos en preciosista drapeado muy african style. Una aventura por el desierto Balmain entre chaquetas de punto, abrigos de lana con grandes cuellos, jerséis de argyle, siluetas overize, rayas marineras, estampados y bordados con motivos zodiacales, capas y más capas everywhere pero siempre manteniendo la languidez de unos cuerpos bien formados y con clara debilidad por los hombros. Aunque lo quiera, Oliver siempre ha tenido predilección por lo militar.

Posted by:Bru Romero

La vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida, antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos.

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