No hay cosa que más feliz nos haga que cuando un amigo se va, vuelva y nos llene de alegría. Pues eso mismo pasa con la vuelta de Don Lay a la capital. El restaurante de cocina cantonesa del Paseo de Extremadura, que ya nos volvió locos allá por 2002 y que en 2015 echó el cierre por problemas técnicos tras los que fue retrasando su esperada reapertura, vuelve a casa con nuevo local, las mismas ganas de sorprender y gustar que siempre y una cocina que… bueno, mejor probarla.

Cuatro años, nada más y nada menos que han tenido que pasar 4 años para que recuperemos a uno de los restaurantes chinos favoritos donde también comen los propios chinos (algo muy importante) y David Muñoz (según declaró en aquel libro ¿Dónde comen los chefs? y que tantas veces nos ha sacado de algún que otro apuro). Un nuevo proyecto tras el que nos reencontramos con Nieves Ye, hija del ya fallecido señor Ye, que se alía con Álex Pérez Alburquerque,, entre otros socios, que nos sonará por ser no solo cofundador del Grupo El Escondite sino dueño de El Escondite de Villanueva, Café Comercial, Lady Madonna y así un interesante suma y sigue de restaurantes molones.

Una aventura que comenzará en agosto (ya puedes ir reservando) en la que Ye se seguirá encargando de la parte gastronómica y Pérez Alburquerque de la más comercial, más de marketing. Un restaurante que, con un ticket medio de 30-50€, se localizará en la convergencia de las calles Castelló y María de Molina y estará diseñado en su interior por Cousi Interiorismo. Aunque, de momento, poco se sabe de cuáles serán los platos que conformarán su carta, podemos augurar que lo más seguro es que no falten los famosos dimsum que se hicieron famosos en su anterior local, así como su pato laqueado al carbón, cochinillo asado, la famosa lubina o el confit de pato con ginseng. ¡Qué ganas, por dios! ¡Bienvenido!

Posted by:Bru Romero

La vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida, antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos.

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