Cuando hablamos de salud parece que siempre nos tenemos que referir a la salud física pero, ¿qué hay de la salud financiera? De la misma manera que nos cuidamos el cuerpo o la cabecita, también deberíamos atender a las necesidades de nuestro día a día económico que de desequilibrarse podría repercutir de manera muy negativa en nuestro bienestar físico y mental. ¿No nos crees? Pues sigue leyendo porque es algo que a todos nos interesa y más cuando estamos sumidos en una crisis como la que estamos viviendo.

El Covid nos ha tocado mentalmente, física y también económicamente. Es un hecho y no podemos negar una realidad. Si había familias, antes de la pandemia, que ya estaban sufriendo las consecuencias de malas inversiones, gastos por encima de la nómina o, simplemente trabajos e hipotecas que no se adecuaban al ritmo de vida que llevábamos, los efectos secundarios del COVID-19 no han hecho más que agravar aún más, estas situaciones. Unas situaciones de estrés que en muchos casos han terminado convirtiéndose en unos cuadros cardíacos difícilmente sorteables.

Los problemas financieros causan ansiedad crónica 24/7 y es inevitable que por ello el cuerpo comience a alarmarse, liberando hormonas y sustancias químicas que provocan hipertensión, hiperventilación y estadíos de bloqueo absoluto que pueden acabar en males mayores. Unas fichas de dominó que van cayendo sin que seamos plenamente conscientes de lo que los nervios y las tensiones están dañando silenciosamente nuestro organismo, empujandonos al abismo y… ¿sabes lo que es la depresión?

El dinero no compra la felicidad pero sí puede traernos la infelicidad y es que los motivos financieros suelen ser los causantes del 30% de las enfermedades cardíacas, incluida la depresión. Pero ¿y qué hago?, te preguntarás. Pues lo primero es encontrar el equilibrio y tranquilidad saneando nuestras cuentas, evitando gastos innecesarios e intentando ahorrar. No debemos, en ningún caso, compararnos con nadie ni envidiar su vida pues eso hará que volvamos a caer en esa ansiedad que nos hace gastar para sentirnos bien o para no sentir que nos quedamos atrás. Una vez conseguido este punto, lo siguiente es hacer deporte, pasear o meditar diariamente para conseguir encararnos a este estresante mundo de la mejor manera que podamos y en el caso de que no consigamos hacerlo por nosotros mismos y necesitar ayuda, pedirla pues es un error que nos callemos por vergüenza o el qué dirán y así seguir hundiéndonos en un dramático círculo vicioso. Si consigues organizar todos estos puntos y pensar con la cabeza fría, ganarás en salud y tu corazón te lo agradecerá. No estamos para más sobresaltos.

Posted by:Bru Romero

La vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida, antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos.