La sombra de Virgil Abloh es tan alargada como lo era la del ciprés de Miguel Delibes. Pocas cosas hay en el mundo de la moda actual que no haya tocado este rey Midas de lo fashion o que, al menos, estuviera pasando cerca. Ahora, el hombre capaz de revolucionar no solo a la firma Louis Vuitton sino también a Nike y a Rimowa hace lo propio con Vitra y ya no sabemos qué le puede quedar por hacer para volvernos a dejar con la boca abierta.

El diseñador creativo de Louis Vuitton (y diseñador de cualquier fantasía que puedas tener en tu cabeza) vuelve a la carga pero esta vez de manera casi académica al colaborar con Vitra, la empresa de mobiliario suiza. Tres muebles que se producirán en series limitadas (que Abloh exclusivo es un rato) y una exposición que al nombre de Twentythirtyfive nos regala lo que sería la residencia particular de un adolescente de 2019 y al que acompaña hasta 2035 (de ahí el Twentythirtyfive).

Una instalación levantada en el parque de bomberos de Zaha Hadid del Vitra Campus en Weil am Rhein, Alemania, y que dividida en dos secciones (presente/futuro y tomorrow) nos presenta objetos y muebles (la lámpara Petite Potence, el sillón Antony de Jean Prouvé o diseños de Charles y Ray Eames o Eero Aarnio ligeramente modificados) traen a nuestro recuerdo una infancia y adolescencia marcada por el buen gusto para, posteriormente, hacerlos evolucionar puesto que “el adolescente se ha convertido en un creador que ha transformado sus recuerdos y experiencias, todos los influjos culturales y sociales, en productos propios encontrando así un campo de actividad personal. Sin embargo, aquí no solo son importantes las respuestas o los desafíos del futuro, sino también los puentes al posado, construidos mediante los métodos de trabajo de la adaptación, el «hackeo» y lo referencia o objetos conocidos. El efecto de reconocimiento que surge en este estudio de 2035, que es a lo vez viviendo y espacio de trabajo, genera confianza y proporciona un terreno firme sobre el que poner los pies en una época de movimientos convulsivos”, explica Vitra.

Obras originales y customizadas/hackeadas por un Abloh que se las sabe todas y que incluso se lanza a la piscina con un ladrillo de cerámica al que da color y firma (¡atención!, se pueden comprar directamente en la expo) que hará las delicias de los más fetichistas e interioristas de la sala. Una simbiosis, por tanto, de un grande del diseño como Vitra que sucumbe a los encantos de un talento a chorros como el de Abloh que más allá de aumentar las ventas y las visitas (la expo puedes verla hasta el 31 de julio) supondrá un nuevo camino de baldosas amarillas que se abre y por el que mantener la velocidad crucero.

Posted by:Bru Romero

La vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida, antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *