Ahora en septiembre, y con la vuelta a nuestros quehaceres más rutinarios taladrándonos el cogote, volvemos a plantearnos una vuelta a los entrenamientos más deportivos por la puerta grande. Una aparición estelar en anteriores temporadas que intentamos convertir en actividad recurrente cuando ya nos hemos sacudido de la espalda la arena de la playa que nos quedaba. Ganas y motivación extrema que empieza a bullir dentro de nosotros cuando ya empiezan a resonar en nuestra pantalla más cercana los avances de esas películas de superhéroes que tanto nos gustan. Quiero esto de aquel y esto de este otro… cuerpos cincelados en armadura o malla de trabajo que desde los hombros a los gemelos tiran de nosotros dejándonos sin aliento. ¿Y si comenzamos por los hombros y la espalda?

Lo que primero que tenemos que pensar a la hora de volver al gimnasio, box o lugar en el que sudes la camiseta es que, como en todo, se debe empezar por el principio. Y no hay más principio que unos buenos hombros y una espalda donde aterrizan los aviones para ir moldeando nuestro cuerpo al gusto del objetivo que está en nuestra cabeza.

Que sí, que todos parecen matar por unos buenos bíceps, unas piernas imponentes, un pecho para volver loco y un abdomen para rallar queso en él pero si hay una zona que hace poner el foco a nuestra persona y levanta esas miradas de lo más interesadas esa es la que conforma nuestra espalda y hombros. Un punto de encuentro, los hombros, donde ligamentos y tendones parecen adivinar hasta cuándo nos va a interesar esto de hacer ejercicio y que siendo una zona de lo más delicada presenta un amplio rango de movimiento… ¡de no fastidiarlo!

Una articulación, por tanto, que de tratarla con cuidado y mucha consecuencia puede resultarnos de gran ayuda no solo para lucir imponente, una muy buena percha, sino para convertirlos en llave maestra para ejercicios de pecho, deltoides, espalda, incluso como estabilizadores de algún que otro movimiento de pierna.

Una articulación accesoria que deberías entrenarla pero no quemarla hasta la extenuación e inmovilidad absoluta y que combinaría a la perfección con tus entrenamientos de espalda que tampoco es un grupo muscular que tenga una gran variedad de opciones por las que decantarse. De este modo el combo hombros y espalda se convertiría así en tu día más celebrado y en el principio de esta transformación que, si has visto las espaldas de cualquiera de los hermanos Hemsworth o del talludito Mark Wahlberg querrás para ti como última croqueta de la ración… ¡con ansia viva!

Como dicen que una imagen vale más que 1000 palabras, aquí unos primeros ejercicios para ir cogiendo rodaje. ¡Ah! Y no te olvides de calentar antes. Nos lo agradecerás.

Medio arrodillado y curl de bíceps alternos

Medio arrodillado y movimiento de arquero alterno

Mancuernas en fila con media inclinación y sujeción alterna

Tríceps inclinados con mancuerna

Movimiento Halo con Kettlebell

 

Y no olvides hacer de 12 a 15 repeticiones con 2 minutos de descanso entre ejercicios

Posted by:Bru Romero

La vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida, antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *