Con estos fríos extremos que están asolando España estos días serán muchos los que no hayan escatimado en la compra de mantas extra para su casa, subir la calefacción como si no hubiera un mañana y apostar por abrigos de tejidos tecnológicos o borrego en su interior para parapetarse contra estas inclemencias del tiempo que a más de uno dejan pajarito. Pero… ¿y si te dijéramos que el frío extremo también puede combatirse tan ligero de ropa como puedes ir en verano a la playa?

Pues sí, así es. Nuestro cuerpo, que está muy bien hecho, tiene maneras de calentarse sin necesidad de echarse mantas zamoranas encima. Una serie de mecanismos, como la respiración diafragmática, que nos sirve para autocalentarnos. Un control remoto para el sistema nervioso que permita a nuestro organismo provocar una respuesta inmune bajo nuestra voluntad, y que gracias al deportista holandés Wim Hof, hoy conocemos como el ‘Método Wim Hof’.

Seguramente habrás visto, en alguna ocasión, cómo deportistas de muy diversas disciplinas se introducen después de sus entrenos o competiciones en bañeras llenas de hielos. Pues bien, aunque creamos que esto es una locura y que solo podría servirnos para bajar una fiebre, nuestro cuerpo es más fuerte de lo que pensamos. La idea de este método es llegar a controlar nuestra respiración, en una situación tan agresiva como el frío extremo, para tranquilizar a nuestro sistema nervioso para que sea él mismo el que evite nuestro enfriamiento sin necesidad de ayudas externas.

Una labor para la que hay que entrenarse (no sirve desnudarse en Gredos y empezar a hacerse una ruta) y así ir preparándose, con el tiempo, a mantener bien alejada la hipotermia que podría causar una situación como esta. ¿Empezamos a entrenar?

Posted by:Bru Romero

La vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida, antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos.

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