Son jóvenes, guapos y tienen talento. Pertenecen a una nueva generación, más allá de etiquetas, que quiere ocupar su lugar en el front row del Olimpo a base de carisma. El nuevo ‘star system’, señores.

Alberto Jiménez. Cantante. 33 años. Cuando eres el líder de una de las bandas con más futuro de la escena nacional, Miss Caffeina; y cuando la Biblia del rock te califica como “el músico más sexy del pop español”, es posible que se te vaya un poquito la cabeza y te creas la reencarnación cañí de Mick Jagger. Pero Alberto Jiménez tiene los pies en la tierra (no en esta foto), como prueba el hecho de que, en una industria tan homófoba como la de la música – sí, lo sigue siendo–, decidió hablar de su homosexualidad: “Sinceramente, lo hice porque creo que cuando tienes un pelín de repercusión también tienes una responsabilidad”. Totally agree!

Lucas Vidal. Compositor. 33 años. Ha compuesto la música de Fast & Furious 6 y dirigido en el Teatro Real un homenaje al compositor de bandas sonoras John Williams (suya es la música de, entre cientos de títulos, todo Star Wars); es más, en Hollywood el nombre del español Lucas Vidal suena como el de su heredero natural. Pero ha hecho algo más: superar el cáncer a los 20 años y, con menos de 35, tener unas de las carreras más fulgurantes de la industria. Un ejemplo a seguir en la estela de maestros como Alberto Iglesias.

Michiel Huisman. Actor. 35 años. Juego de Tronos ha sido un auténtico filón para sus protagonistas: la serie, convertida en fenómeno global, los ha transformado en estrellas. Este es el caso de Michiel Huisman, quien tras encarnar en la saga a Daario Naharis compartió protagonismo con Blake Lively en El secreto de Adeline o con Gisele Bündchen en un spot de Chanel Nº5. El actor holandés enlaza proyectos –tiene seis películas pendientes de estreno– y disfruta del momento sin perder de vista su lema profesional (y vital): “No le hago ascos a nada”. Qué suerte.

Alex Pettyfer. Actor y modelo. 27 años. Hollywood es como Mediaset: o te ama o te odia… a muerte. Alex Pettyfer se ha convertido en la Némesis (o la Aída Nízar) de la meca del cine. Tras unos principios más que prometedores como modelo de Ralph Lauren y Burberry, varios fracasos en taquilla y algún encontronazo con colegas como Channing Tatum (“Es gilipollas”, dice de él), su carrera está en stand by. Seguimos esperando.

Darren Criss. Actor, cantante y compositor. 30 años. Cuando Ryan Murphy, el Rey Midas responsable de fenómenos como Glee, American Horror Story y Feud, te elige para interpretar al asesino de Gianni Versace, Andrew Cunanan, en la versión catódica de su muerte (con Penélope Cruz como Donatella… ¡maravilla!) es que tienes eso que todos quieren: sex appeal. Pero killer.

Kit Harignton. Actor. 30 años. ¿Hay vida después de Juego de Tronos? Sí, la hay y Kit Harington es la mejor prueba, aunque cuando cobras más de un millón de dólares por capítulo y te conviertes en uno de los actores mejor pagados de la historia, esa pregunta puede derivar en una (cruel) pesadilla, sobre todo si eres su gestor. Por lo pronto, estamos ansiosos por saber si sobrevive a la séptima temporada.

Chino Darín. Actor. 28 años. De “hijo de” (Ricardo Darín, obvio) a it boy. Y todo gracias a La Embajada, de Antena 3, serie que lo lanzó a la fama y a los brazos de Úrsula Corberó. Cumplir uno de sus sueños, trabajar con Fernando Trueba en la catastrófica La Reina de EspañaSanta Teresa (y Truman Capote) sabían que hay que tener cuidado con lo que se desea–, casi acaba con su carrera. Confiemos en la sabiduría de sus genes.


Isco. Futbolista. 24 años. Los hinchas son sabios; saben transformar nombres tan largos como Francisco Román Alarcón Suárez en mantras breves y efectivos: Isco, Isco, Iscoooo. Dos sílabas que recorren las gradas del Bernabéu mientras remata desde el centro del campo. En España, y fuera, se ha convertido en un sex symbol. ¿Qué pensará CR7 de eso? Pues pensar… poco.

André Hamann. Modelo y empresario. 29 años. Antes de que los rumores lo vinculasen con Selena Gómez, este modelo alemán ya era célebre en Instagram por sus tatuajes. Tras trabajar para Hugo Boss o Calvin Klein, dio el salto y fundó su propia marca, Haze & Glory, con dos socios, lo que nos hace sospechar que, además de barba y musculazos, tiene cerebro.

Dave Franco. Actor. 31 años. A Hollywood le gustan las dinastías, pero hay algo que le gusta aún más: un buen chisme, y los hermanos Franco son una mina. En marzo, James estrenó una película, The Disaster Artist, donde también actuaban Dave (su hermano pequeño) y Zac Efron, de quien los tabloides sostienen que es su mayor apoyo (de Dave, claro está). Morbo a la carta.

Nick Bateman. Actor y modelo. 30 años. Tener 6.3 millones de seguidores en Instagram no garantiza que tu carrera como intérprete haya llegado a la cima, pero ayuda. ¿Cómo? Recurriendo a un clásico del cine de destape patrio, pero en su versión 3.0. “¿Qué motivación tiene mi personaje? «Pues quitarse la camisa y lucir pechamen & six pack”.

Roberto Bolle. Bailarín. 42 años. Cuando has bailado para el Royal Ballet de Londres, el American Ballet Theatre de Nueva York, el Mariinski de San Petersburgo y el Bolshói de Moscú, la verdad es que no se puede considerar que seas ya una joven promesa. ¿Pero a quién le importa? Es una excusa tan buena como cualquier otra para ver esa cara, esa sonrisa… y esas mallas. Plié!

Álvaro Cervantes. Actor. 27 años. Encarnar a Carlos V en pleno revisionismo histórico de cartón-piedra (más cartón que piedra) puede ser too much para cualquiera carrera. Pero él es capaz de superar eso y mucho más ya que suma taquillazos (Tres metros sobre el cielo), éxitos tibios (Los últimos de Filipinas) y hasta algún coqueteo con Hollywood (Hanna). ¿Lo mejor? Está por llegar.

River Viiperi. Modelo. 26 años. Durante dos años River fue novio de Paris Hilton, a quien conoció en Ibiza (no, no estaba de rave, sino que nació allí). Su madre, una modelo finesa que vio potencial en el niño, lo apuntó a una agencia y, desde entonces, ha ido escalando puestos hasta colarse en el Top 50 global. Eso, y haber sobrevivido a Paris, hacen que apostemos por él. A muerte.

Josh Bowman. Actor. 29 años. Antes de Revenge era uno de tantos macizos en la fábrica de beefcakes que es el cine, pero tras esta serie su carrera dio un salto. Hoy interpreta a Jack El Destripador en Time after Time, un papel por el que no pasará a la historia pero que nos hace recordar a McNamara: “Te llamo luego, bonita, ahora estoy con un peligroso asesino que me está destrozando”.

Jeremy Meeks. Delincuente y modelo. 33 años.“El preso más sexy del mundo” se hizo globalmente célebre después de que la foto de su ficha policial se transformase en viral y decorase las taquillas de más de un gym. Tras cumplir su condena, ha debutado en la Semana de la Moda con Philipp Plein. Teniendo en cuenta que le condenaron por posesión ilegal de armas, no se nos ocurre ningún otro escenario mejor para llevar una…

Álvaro Soler. Compositor. 26 años. Saltó a la fama por cantar junto a Jennifer Lopez la versión spanglish de El mismo sol (65 millones de visitas en YouTube). Desde entonces ha colaborado con otras estrellas latinas, como Thalía o Paty Cantu, y ha sido juez en el X Factor italiano, pero lo mejor es que ha logrado superar el fenómeno fan para consolidarse como intérprete en Europa. Chico listo.

Zayn Malik. Compositor. 24 años. Más de 21 millones de personas en Instagram –la mitad de España– siguen la trayectoria de este ex One Direction. ¿Por su talento? ¿Por su pelo? ¿Por sus novias (entre las que se incluye Gigi Hadid)? Pues por eso y, sobre todo, por su look. Hasta Donatella le ha encargado una colección para Versus. Lo millennial manda.

Pepe Barroso Jr. Modelo y empresario. 20 años. Es el mayor de los tres hijos del fundador de Don Algodón y Mónica Silva, reside en Los Ángeles –donde estudia Dirección y administración de Empresas y Relaciones Internacionales en UCLA– y, eventualmente, trabaja como modelo (con 5 años posó para Bruce Weber). Un mirlo blanco que nos va a deparar muchas (y agradables) sorpresas.

Burak Özçivit. Actor. 32 años. Si en lugar de en Finlandia, el Tom más famoso del imaginario colectivo hubiese nacido en Estambul se llamaría Burak y se apellidaría Özçivit. Este modelo turco se ha forjado en diversas series de televisión, pero su físico le ha abierto ya las puertas de coproducciones con otros países que lo han puesto en el disparadero. En breve (seguro) será una estrella.

 

Texto: Carlos López-Fe

Posted by:Redacción Dear

Todos los hombres están en Dear. Todos.

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