Con un “hola, Aniston”, “hola, Pitt” y un “¿cómo estás?”, “estoy bien, cielo, ¿tú cómo estás?”, “todo bien” comenzaba lo que oficialmente iba a ser la lectura de un guión con fines solidarios aunque, en realidad, para media humanidad fuera uno de los reencuentros más “intimos” y esperados de Jennifer Aniston y Brad Pitt.

Cuando en 2005, Jennifer Aniston y Brad Pitt decidieron divorciarse, el mundo se nos cayó encima. Dos de los actores más queridos y deseados separaban sus vidas tras el flirteo que se traía Brad con Angelina Jolie y que no hacía otra cosa que acabar con un matrimonio de 5 años (aunque llevaban 7 juntos).

Una pareja que pese a su separación, siempre se ha tratado con cariño e, incluso, ha dejado la puerta abierta tanto por un lado como por otro a una posible vuelta. Vuelta que hemos soñado una y otra vez y que ha vuelto a venirnos a la cabeza tras el Zoom que se acaban de marcar junto con otros actores con fines benéficos.

Y es que Sean Penn se ha encargado de reunirlos (junto a Matthew McConaughey, Julia Roberts, Morgan Freeman, Shia LeBeouf, John Legend y Ray Liotta) para leer, vía Zoom, el libreto de Fast Times in Ridgmont High, comedia adolescente que protagonizó Penn en el 82 y que ahora le ha servido para recaudar fondos para su ONG, CORE Response, encargada de poner su granito de arena para causas sociales. Una cita en la que lo que más ha dado de qué hablar ha sido el tonteo que se traían Pitt y Aniston y lo mucho que lo hemos agradecido.

Una lectura que ha tenido su punto más álgido en el “Hola Brad. ¿Sabes que siempre pensé que eras muy guapo. Creo que eres muy sexy. ¿Vendrías conmigo?” de Aniston, por exigencias del guión, y que no solo ha hecho sonreír a sus compañeros de pantalla sino a todo el público que se lo pasaba pipa con estos dos y la tensión y simpatía que se desprendían mutuamente. ¿Volverán? ¡Sería fantasía!

Posted by:Bru Romero

La vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida, antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos.

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