y no se le ocurre otra manera que apartarlos de miradas indiscretas o vecinos amigos de lo ajeno, depositándolos (en caso de que no estés en el hogar) dentro de tu misma o casa o, ¡atención!, garaje. Pero para eso tienes que tener garaje particular y como no vivas en un chalet o casa en las afueras… complicado. Aún así, agradecemos el gesto.

Si hace unos meses, nos escandalizábamos con la idea de que los repartidores de Amazon fueran capaces de dejarnos los paquetes dentro de casa gracias a las nuevas tecnologías o a la Amazon Key (o cerradura superinteligente) conectada a la Amazon Cloud Cam que nos avisa vía móvil o dispositivo que tengas entre las manos con un vídeo en vivo cada vez que los repartidores entren y salgan de tu casa. Eso sí, ¿estarías preparado a que entrara un desconocido en casa por mucho que lo estuvieras viendo de manera remota?) Hombre, si está bueno… que se quede y espere a que yo vuelva.

Bromas aparte, pero siguiendo con la tendencia que parece no perder fuelle, Amazon va más allá y propone (y dispone) que a partir de ahora, la opción de dejar los paquetes dentro de tu garaje sea otra de tantas. Una solución a tantos y tantos envíos robados pero que, de momento, solo estará disponible en Estados Unidos donde el dejar entrar en casa o en los dominios de uno está a la orden del día (claro, así llenan tantas páginas de sucesos).

Eso sí, en caso de vivir allende los mares y decidir esta opción a la hora de cumplimentar los datos durante la compra, deberás tener en cuenta que debes disponer de una cerradura inteligente MyQ o, en su caso, un control de garaje Chamberlain (sí, como el actor que daba vida al Pájaro Espino del 83) o Liftmaster, la marca que lo opera, en tu garaje propio y no en el vecinal (porque estaremos en las mismas). Un servicio que muchos agradecerán aunque sea visto con algo de recelo pero con la plácida sensación de saberse los hombres y mujeres más suertudos del barrio al llegar a casa y tener todos tus paquetes esperándot a partir de septiembre.

Posted by:Bru Romero

La vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida, antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos.

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