Y si no al tiempo, y es que el CEO de Apple ha pasado este finde en Madrid y ha convertido su condensado tour por la capital en toda una obra maestra de la comunicación corporativa.

Si hace un lustro Tim Cook puso patas arriba la capital, el de Alabama vuelve a la carga con un viaje de 48 horas en el que ha hecho y ha visitado lo justo y necesario para querer volver en otros cinco años. Un viaje narrado en sus redes sociales cual influencer (¡os ha salido competencia, chicos!) en el que no han faltado caras conocidas, buena gastronomía, deporte y un concierto de lo más íntimo e indie.

Así, su primera parada fue visitar al Real Madrid en sus instalaciones de Valdebebas, donde pudo reunirse con Florentino Pérez y la cantera de jugadores juveniles. Un rato a la fresca que le abrió el apetito para apretarse un cocido (con sus dos vuelcos), en Lhardy, con el cocinero Dabiz Muñoz, con el que durante una hora arregló el mundo y habló del iPhone 15, entre garbanzos, fideos cabello de ángel y chorizo de León, para tomarse el postre a escasos metros, en la tienda Apple de Sol. Allí, entre empleados, curiosos y fanáticos de la manzanita se rindió ante Guitarricadelafuente, del que se declaró «fan para toda la vida».

La segunda jornada se dejó caer por Mo de Movimiento, uno de los restaurantes más molones (y sostenibles) de la capital diseñado por Lucas Muñoz, que tuvo la suerte de poder explicarle su manera de entender el diseño interior más comprometido. Una parada que calmó su estómago y abrió el apetito de Cook por otro gran plato principal: el partido del Real Madrid contra el Atleti desde un palco del Metropolitano. Un broche final para 48 horas (y ninguna más) como imagen de un estilo de vida movido por el FOMO o temor generalizado a que otros puedan estar teniendo experiencias gratificantes de las que uno está ausente, patología psicológica que con un iPhone 15 encima no creo que puedas llegar a sentir jamás. ¡Qué mejor prueba que Mr. Cook!

Posted by:Bru Romero

La vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida, antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos.

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