Muchos los aborrecen y otros los aman y, entre medias, están los que disfrutan de ellos de vez en cuando. Los restaurantes de fast food supusieron toda una revolución hace décadas y pese a que las reglas de la comida saludable nos trate de alejar de ellos, es cierto que el disfrute que alcanzamos en ellos merece el día de dieta que nos saltemos. Hay que llevarse alguna alegría pa’l cuerpo, ¿no? ¿Conoces Wok to Walk? Te va a encantar.

Fundado en Ámsterdam en 2004 por Rami Lev, Wok to Walk ha demostrado que pese a pertenecer al rango de la comida rápida, sus materias primas podrían batirse en duelo frente a las de cualquier restaurante de paladares exquisitos. 17 años en los que ha conseguido no solo recibir el cariño de unas papilas gustativas que empiezan a trabajar con tan solo pensar en lo que les espera sino, también, abrir 80 locales repartidos en 17 países.
Un Wok to Walk que en el caso de España ya tiene sedes en Barcelona, Madrid y Pamplona que ya disfrutan de sus cajitas para llevar pues no hay cosa que mejor siente que comprar comida recién hecha para saboreártela en casa, en el trabajo o de camino a tu destino vacacional.

Un espectáculo a pie de pista, pues tienen cocina vista, con el que seguir gozando de todo lo bueno que hay por descubrir en la gastronomía asiática, una cocina tradicional pero moderna, auténtica y callejera con la que descubrir sabores y texturas que creías habías olvidado o necesitabas conocer.

¿Y qué podemos pedir? Pues muy sencillo. Los componentes de tus cajitas los eliges tú de entre una selección de ingredientes entre los que encontramos espinacas, edamames, champiñón, arroz jazmín, pollo, ternera, bacon, noodles de huevo o integrales y a los que añadir cualquiera de las salsas disponibles, de las exóticas y picantes a las más suaves y untuosas con un final feliz que lo consiguen los jalapeños, cebolla frita o cacahuetes que utilizarás como deliciosos toppings. ¿Ya estás babeando? No te queda más que pedir y darnos tu opinión.

Posted by:Bru Romero

La vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida, antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos.

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