Y parece ser que algo de culpa tiene el guapo de David. Sí, su marido. Los que pensaban que tras retirarse del fútbol, David Beckham reduciría su perfil mediático cayendo en la dejadez estética como la de otros muchos compañeros de profesión (no me hagan ser malo y empezar a enunciar en alto…) es que no conocían ni los genes Beckham ni su interés por verse bien, sentirse guapo pero desde un estadío de lo más tranquilo y placentero. Ojalá llegáramos a los 40 con esa percha, ese pelo, esa piel.

Lo confieso, “solía robar los productos de belleza”. Tal cual. Ahora entendemos todo, las piezas nos encajan. Ya sabíamos que el centrocampista inglés abanderó como nadie aquel movimiento estético de 2000 que hicieron llamar “metrosexual”. Llegó un momento en el que no sabíamos si pasaba más horas que Victoria atendiendo a sus cuidados personales y, ahora, sin saberlo aún a ciencia cierta podemos entender de qué manera ha ido encarrilando su madurez.

“Siempre me he interesado por mi pelo y otros temas relacionados pero también tenía una carrera que me tenía siempre fuera de casa y adaptándome a climas muy variopintos como el de Manchester, Madrid, Los Ángeles…”. Por ello, “también me interesé por mi piel y la manera en que cuidaba de ella se basaba en los productos que usaba mi mujer (dado mi desconocimiento) y que sabía que eran los mejores”, añade Beckham. Una atención por la apariencia que ha hecho de su piel algo fresco y siempre iluminado, convirtiéndose en haya objeto del deseo de muchos beautyaholics que siempre han querido conocer el secreto de su éxito frente al espejo.

Una rutina de aseo que gracias a esos productos de belleza entre los que encontramos geles limpiadores, mascarillas y exfoliantes (¡nos faltarían las marcas!), le ha situado como uno de los hombres más guapos del universo, el foco de todas las miradas, ejemplo de aquellos que se inician en las sesiones domésticas de belleza (¡menos tabúes, Dears!). Un interés mediático en sus rutinas que le ha llevado a crear su propia línea de productos junto a L’Oreal (House 99) porque él lo vale y no se hable más. Gracias, Victoria.

Posted by:Bru Romero

La vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida, antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos.

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