“Barcelona era la última muestra apoyada por el Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA). Sin nuestra subvención, y con Madrid y Bilbao fuera del reparto, no existe un festival de cine LGTB en España apoyado por el Ejecutivo” explica Antoine Leonetti, coorganizador de la Muestra Internacional de Cine Gay y Lésbico de Barcelona, también conocida como Fire!! (7 a 17 de junio).

Triste noticia y un nuevo varapalo del gobierno a las libertades en nuestro país y eso, a pesar de que España es considerada internacionalmente como uno de los países más gay friendly del mundo. Parece ser que los que dirigen el país y aquellos que deciden quién se ha ganado la subvención y quién no, no piensan lo mismo. Y es que, según el Ministerio de Cultura, “existe demasiada fragmentación”. Claro, será eso.

En 2017 se determinó que para recibir una ayuda del ICAA se tenía que llegar a una puntuación superior a los 65 puntos. Un corte que al no superar el Fire!! catalán impide que reciba ese dinero del Estado que le había otorgado años anteriores. De este modo, el festival de cine se suma a los más de 30 de temática muy general que se quedan fuera y entre los que también encontramos el LesGaiCineMad de Madrid (17-20 de mayo) o el Zinegoak de Bilbao (19 de marzo – 4 de mayo), dirigidos también al público LGTB.

Una mala política que premia, como ocurre siempre, a los grandes entre los grandes como los celebrados en Sitges, Málaga, Valladolid o San Sebastián (también fragmentados) que cuentan con muchos más adeptos y son mucho más mainstream, impidiendo que un tipo de cine menos accesible y que necesita de ese empujón para ser conocido, se mantenga (de mantenerse) en una situación precaria, quedando en manos del voluntariado y organizándose ajustando aún más los costes. Pequeñas producciones que quedan a la deriva y castigadas por salirse de lo políticamente correcto según el ideario actual de falsa tolerancia al diferente. Y lo seguirán llamando ‘fragmentación’.

Posted by:Bru Romero

La vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida, antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos.

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