Que una profesión te dé para vivir es algo maravilloso; si además, esta misma profesión, te permite hacer realidad tus sueños es algo fantástico. Esto mismo le sucede al creador de contenido Manuel Ordovás que después de años delante y detrás de la cámara se decide a caminar por su particular camino de baldosas amarillas vestido con su propia marca de ropa: MAOUR.

No, Manuel Ordovás no es otro influencer más que para ganarse un dinerito extra ha decidido ponerle su nombre a cuatro trapos para venderlos y comprarse una villa frente a las cristalinas aguas de la playa d’en Bossa. No, ni mucho menos. Si echamos la mirada atrás al recorrido de este pimpín de estilo clásico y pinceladas de lo más modernitas que sabe hacerse con la tendencia antes de que llegue a tu armario, no podemos dejar de valorar su labor como prescriptor de moda. Un trabajo de lo más minucioso y duro, en ocasiones, que le ha permitido fidelizar con un público que cada vez más sabe lo que quiere y no pierde el tiempo con mensajes fatuos sin contenido alguno.

Un madrileño, licenciado en Administración y Dirección de Empresas por CUNEF, que no ha parado en hacernos partícipes, desde 2013, de un mundo como el tuyo o como el mío pero un poco más sofisticado y que este 2020 (y la pesadilla que está siendo) no le ha achantado para presentar su marca de ropa. Una marca que le ha robado demasiadas noches sin dormir pero que durante este verano ha vestido a esos puretas del barrio que querían ese qué-sé-yo de lo más práctico y particular tanto para la ciudad, el pueblo o esa bonita habitación con vistas.

Una firma, Maour, que llega para quedarse, que llega para hacer del espíritu mediterráneo (también) un sentimiento mucho más relajado, que llega para demostrar que lo urbano acaba puede acabar convirtiéndose en algo temporal y esencial para nuestro día si el diseño y los materiales han sido escogidos con el mayor de los mimos.

Un Manuel Ordovás en estado de pura gracia que sabe que el drop by drop (base del ‘comprar lo que se necesita’) de Maour es la estrategia comercial que triunfa ahora entre los más estilosos y pimpantes de la cala (perdón, sala), una nueva marca que se hace hueco entre tanta ropa (y más ropa) sin mucho sentido como un pequeño pero contundente halo de luz al que seguiremos, sin duda, hasta el infinito y más allá. ¿Por qué? Porque así es como, creemos, debería vestir, el 70% de la semana, el hombre actual. ¡Mucha mierda!

Posted by:Bru Romero

La vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida, antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *