Neil Tennant y Chris Lowe vuelven a la carga musical con su nuevo trabajo, Hotspot, con el que seguir demostrando que los clásicos modernos nunca dejan de hacer ruido y menos ahora que estamos rodeados de tantos (y tantos) artistas que se sirven del espectáculo por el espectáculo como bomba de humo de su propia absurdez artística.

Hay cantantes y grupos de música que cuando abren la boca debemos escucharlos. Importa lo que dicen y cómo lo dicen y no tanto los likes o retuits que puedan llegar a propagarse como un virus por las redes sociales. Ya quedan pocos, menos de los que nos gustaría, por ello cada vez que una de estas vacas sagradas rompe su silencio, es obligación dejarlo todo y escuchar como si de la palabra de un patriarca para un gitano se tratara.

Hotspot es la re-confirmación (¿cuántas llevamos ya?) de que el dúo inglés está en plena forma (tanto física como vocal) y el modo con el que cierran el círculo, tras Super (2013) y Electric (2016), de la trilogía junto al productor Stuart Price. Un rico gazpacho de temas que quizá no siguen ningún hilo argumental (ni temático) pero sí que permanecen a la altura de lo que siempre se ha esperado de ellos: que nos hagan bailar, llorar, ponernos melancólicos, invencibles y vuelta a empezar.

Sonidos análogicos tras los ciclones más discotequeros y/o poperos de años atrás con los que nos volvemos a enganchar a una vida de lo más festiva, empática y buenrollera. Un disco de estudio grabado en Berlín (en el mismo estudio en el que Bowie grabó sus míticos Low y Heroes), cargado de buenos temas que navegan entre estilos diferentes como el pop, el soul, el disco, la electrónica, el country semi acústico y ese queer mood que no han dejado de abrazar y/o abanderar durante décadas.

Una pareja poderosa (y de lo más bombástica) que en cortes como Will-o-the-Wisp, You are the one, Happy people, Dreamland, Hoping for a miracle, I Don´t wanna, Monkey Business o Wedding in Berlin, entre otros, saben rozarnos la patata y escarbar en nuestro corazoncito de joven clubber para el que los Pet Shop Boys fueron, son y serán la banda sonora de esa montaña rusa de sensaciones que conforma nuestra particular existencia. ¡Disfrútenlo, DEARs!

Posted by:Bru Romero

La vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida, antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *