Dicen que a lo bueno todo el mundo se acostumbra, que siempre estamos listos para vivir entre nubes de algodón y disfrutar de lo bueno, lo mejor pero cuando todo esto desaperece deja un socavón tal que nos es muy complicado pasarlo por alto y sobrellevar la nueva situación. Podemos decir que la despedida de Jean Paul Gaultier del mundo de la moda es lo más parecido a este tránsito de lo más bueno a lo peor y no, no estábamos preparado para un golpe de semejantes características.

«El 22 de enero voy a celebrar mi 50 aniversario en la moda con un gran desfile de alta costura en el Chatelet Théâtre. Este será también mi último show. Pero podéis estar tranquilos porque Gaultier Paris continuará con un nuevo proyecto del que yo soy instigador y que pronto os daremos a conocer», explicaba la nota de prensa con la que el diseñador francés confirmaba su adiós de la primera línea en alta costura, dejando la puerta abierta a un futuro y excitante proyecto.

Un nuevo giro argumental en la vida profesional de este amante de los trapos y de las líneas más extremas y coloristas que supieron seducir a un Pierre Cardin que en 1970 le abría las puertas de su casa para que enrolar a este nuevo marinero de aguas dulces y gran ojo para vender la excentricidad como si de un básico se tratara. Un primer empujón que se tornó en galáctico gracias a Madonna y a su Blond Ambition Tour y a aquel corsé de pechos cónicos que supo definir el sentir fashionista más ochentero.

De este modo, las primeras baldosas amarillas empezaron a construir un camino de libertad y provocación entendida como necesaria metamorfosis que se encargó de crear icono tras icono como aquella camiseta a rayas bretona que, no solo supo recoger el concepto de marca, sino que se encargó de ser la bandera que Jean Paul enarboló desde entonces.

Un hito en la historia de la moda universal, muesca en el cinto de este francés nacido en Arcueil, en 1952, que con el desfile del día 22 cumplirá sus 50 años sobre las pasarelas y dejará en standby (por poco tiempo) su próximo movimiento de ficha que, aunque preparado, fijo que nos sigue dejando con la boca abierta. Para no perder la costumbre, ya sabes.

Posted by:Bru Romero

La vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida, antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos.

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