Timothée Chalamet es el chico de oro en Hollywood y la verdad es que, de momento, todo lo que toca lo convierte en oro. Y no porque haga de sus actuaciones verdaderas lecciones actorales sino por ese halo molón que imprime a cada una de sus interpretaciones. Curriculum más que suficiente para que el director James Mangold lo haya elegido como prota de su próxima película, un biopic sobre Bob Dylan.

No nos cabe duda que dado el recorrido del actor franco-americano, el cine de autor siempre va a llamar a su puerta. De ahí, que los acordes que sonaban por allí por fin se materializan confirmando que Chalamet dará vida en la gran pantalla al músico, compositor, cantante y poeta estadounidense que con 78 años aún sigue estando en activo para alegría de sus millones de admiradores.

Una vuelta a este maestro del folk que parece seguir teniendo gancho de izquierda para las nuevas generaciones y que tras el documental No Direction Home (Scorsese, 2005) y I’m not there (Haynes, 2007) seguramente nos muestre una vuelta de tuerca en la biografía del extravagante Dylan.

Una película que sin nombre confirmado (aunque parece que será Going Electric) permitirá a Chalamet poner en imágenes el paso del bueno de Bob de lo acústico y folk al universo más roquero ahora que los biopics sobre estrellas de la música parecen estar de moda. Una labor para la que Chalamet ya se ha puesto manos a la obra, al comenzar con clases de guitarra, como ya hiciera con las de piano para Call me by your name.

Una nueva muesca en el cinto de guaperas de Timmy que tras su reciente Mujercitas (Greta Gerwig), sus próximas The French Dispatch (Wes Anderson y Dune (Denis Villeneuve) o su primera incursión sobre las tablas, en mayo, en el Old Vic de Londres con 4000 miles, obra de Amy Herzog, finalista de los Pulitzer de 2013. Sin duda, todo un suma y sigue. Timothée parece haber cogido carrerrilla y el salto está resultando triple mortal, ¿no? ¿Qué opinará Mr. Dylan?

Posted by:Bru Romero

La vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida, antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos.

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